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En el 35 aniversario de ‘Pauta’

Un homenaje a los cuadernos de teoría y crítica musical
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Fragmento de la ilustración en la portada del 35 aniversario de ‘Pauta’. Diseño de portada: Bernardo Recamier.

 -¿Qué es?- me dijo.

¿Qué es qué?- le pregunté-

-Eso, el ruido ese.

-Es el silencio.

 “Luvina”, Juan Rulfo

Es así, con este pequeño fragmento que inicio un recorrido por la historia de la revista sobre música Pauta: cuadernos de teoría y crítica musical. Parece indicarme que a continuación deberé aprender a escuchar hasta cuando el silencio domina. Al iniciarlo tengo en mente que la música es la forma de arte más antigua y extendida. Por lo que sugerir que la música era ella antes que el hombre fuera hombre no es el sueño de un poeta, sino un hecho. Desde entonces ha sido empleada como elemento religioso, de cohesión social, entretenimiento, poder, expresión, curación y más.

Escribir sobre qué es y lo que provoca la música tiene sabor a imposible. Al igual que la pintura y la danza, existe algo en ella que parece gritar que antes de sentir antes hay que pensar. Casi podríamos decir que la música es una entidad que existe por sí misma. Pero ver la combinación de sonido y silencio como emoción pura o casualidad, es limitar el universo de la misma. Para que la música sea, necesita de un creador y un intérprete que le respire aliento de vida, y quién mejor que un músico para explicar a otros músicos el funcionamiento secreto de las formas con las que se construye el universo en que habitan.

Es imposible negar que hay situaciones musicales que sólo el oído entrenado puede percibir. Cuando los músicos escriben para músicos sobre música, sucede algo mucho más poderoso que una aliteración repetitiva. En México gozamos del privilegio de poder leer Pauta: cuadernos de teoría y crítica musical, una publicación escrita por músicos para músicos, teóricos, y melómanos que es escenario de un duelo al alimón entre la música y la literatura.

Fundada en 1982 por el compositor y escritor Mario Lavista, Pauta es una respuesta a la necesidad de un espacio para dialogar consigo misma en un país con una rica historia musical carente. El proyecto nació hace 35 años, cuando durante una conversación Lavista le preguntó al compositor Carlos Chávez sobre la ausencia de revistas musicales en México y éste le respondió: “si usted quiere que haya revistas de música, haga una. Nadie la va a hacer por usted. No hay de otra”.

Fue junto al maestro compositor Rodolfo Halffter, el guitarrista Federico Bañuelos, los escritores Guillermo Sheridan y Francisco Hinojosa, el funcionario Ignacio Toscano y el guitarrista Federico Bañuelos que Mario Lavista fundaría Pauta, una de las pocas revistas en su género en el mundo hispanohablante. Por si faltara decirlo, el diseño editorial estuvo a cargo de Bernardo Recamier quien se volvería parte fundamental de la identidad de la publicación.

Pauta es un título ideado por el compositor español Rodolfo Halffter, quien vio en este vocablo una propuesta performativa que al ser enunciada como título proyecta al mundo lo que cargan sus páginas: la pauta tanto del pentagrama como la que marca la marcha. Es por ello que la brújula editorial sería siempre ser un espacio de encuentro entre músicos de todas las generaciones. En el texto inaugural del primer folio Lavista escribía:

Difundir nombres e ideas, poner al músico mexicano en contacto con teóricos extranjeros, presentar y analizar las polémicas recientes, mostrar el pensamiento de los músicos representativos que configuran la actividad musical de hoy, son los propósitos que animan a Pauta. Otro, y no el menor, es el de participar de manera activa en el debate sobre la música estableciendo un diálogo, un intercambio de ideas efectivo y agudo entre los músicos nacionales y sus colegas de otros países. Esperamos que la calidad y la seriedad de la revista aliente a los compositores y teóricos de las más variadas tendencias a colaborar con esta revista, ya que un compositor es, por naturaleza, sectario, una revista debe ser un órgano abierto a cualquier manifestación musical. Sólo así conseguiremos dar a Pauta el sustento crítico que los lectores ameritan.

Algo que ha caracterizado a la revista de sus inicios hasta llegar  a sus 142 números impresos fue que sus jefes de redacción compartían el espíritu del escritor y el melómano: Guillermo Sheridan, Juan Villoro,  Luis Ignacio Helguera y actualmente Luigi Amara. El resultado es un espacio interdisciplinario que entreteje en sus hojas tanto las plumas de escritores como José Emilio Pacheco, Jorge Luis Borges, Alfonso Reyes, Salvador Novo y Antonio Caso, como las de las compositoras Hilda Paredes y Pauline Oliveros, textos teóricos y estéticos como los de Robert Schumann, John Cage o directores de orquesta, además de reseñas de álbumes, libros, grabaciones y conciertos. La diversidad presente en los cuadernos es palpable al acariciar los números pasados en su edición digital, los cuales transmiten la historia de una escena cultural mexicana que se piensa a sí misma constantemente y que se transforma en reacción a la realidad mundial.

Pauta: cuadernos de teoría y crítica es un cosmos poblado por reflexiones acerca de la composición y la interpretación, investigaciones académicas sobre musicología, poemas e imágenes; reseñas de libros de música y sobre la propia música. Pero también por secciones deliciosas del gremio que huelen a hogar para los que hablan en notas: como la sección “Música sin letras”, en la que se publican breves noticias, opiniones y discursos sobre el mundo musical; o una de sus secciones más famosas, la columna de Juan Arturo Brennan, “La musa inepta”, en la que se recopilan errores de comunicación de la prensa, medios mexicanos y programas de conciertos, para el gozo y deleite de los lectores.

Leer sobre música es permitirse descubrir niveles inesperados en ella. Cuando un músico toma la pluma presenta al lector posibilidades de interpretación que trazan caminos a redescubrimientos de piezas clásicas, pero también al entendimiento de la composición musical como una forma. Sean las horas dedicadas a su instrumento, a escuchar o la pasión, los autores que hablan a través de la tinta invitan a revisitar la sección de discos de los abuelos; a buscar en Youtube innovaciones inusitadas e inclusive a apagar la luz y dejarse guiar por la voz de alguien que hecho de pura música.

Actualmente Pauta: cuadernos de teoría y crítica se encuentra en un proceso de digitalización, en paralelo a su presencia impresa. La permanencia de la revista durante 35 años es un regalo a todo aquel que alguna vez ha visto su vida cambiar gracias a un acorde. En su número de aniversario (el correspondiente a enero-junio de 2017) el dossier fue, precisamente y como no podía ser de otra forma, sobre los “Músicos que escriben”. Pues sin músicos reflexionando sobre su arte, estaríamos condenados a vivir en ególatras cámaras de eco: sin innovación, sin cambio, sin movimiento. Música sin alma ni intelecto. ¿Qué clase de mundo sería uno en el que el arte no nos mostrará realidades y emociones alternas y fuera siempre autorreferencial?

Myhrra Duarte - Comunicóloga especializada en cultura.

 

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