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Cien años de soledad

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Ilustrar Cien años de soledad parecía imposible. Por la gran cantidad de personajes (pocos de ellos verdaderamente secundarios), los sucesos y pasajes extraordinarios que se suceden sin cesar a través de sus páginas, y lo más difícil, replicar gráficamente el tono entre fantástico y realista que le dio fama a este libro desde que apareciera por primera vez. El desafío lo han tomado la ilustradora Luisa Rivera y el tipógrafo Gonzalo García Barcha. El resultado es una edición conmemorativa inolvidable.
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De izquierda a derecha,Úrsula Iguarán, Aureliano Buendía y, en la entrada, el alquimista Melquíades. Ilustración: Luisa Rivera.

Más de uno se ha sumado este año a la celebración por el medio siglo de una novela que es pieza fundamental de la literatura no sólo hispanoamericana sino universal, una de las más importantes de todos los tiempos y quizá de las más vendidas en el mundo: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, publicada originalmente en 1967. El sello Diana publica en México (donde Planeta tiene los derechos por la obra del colombiano) esta versión ilustrada que apareció primero en Random House Literatura de España.

El libro que hoy nos ocupa no es cualquier cosa, es la obra cumbre del escritor colombiano que, según la semblanza que se incluye en esta edición, es “la máxima figura del llamado «realismo mágico»”. Difícilmente esto se puede contradecir; si alguna vez hubo un movimiento cultural que hiciera que los ojos del mundo se posaran con tanto interés sobre América Latina, no fue otro sino el ya mencionado. Muchos dicen, a manera de broma, que dicho movimiento no tiene nada de mágico, que la vida en Latinoamérica es así, llena de color y fantasía, aunque quien que vive ahí ya no lo ve por simple costumbre.

García Márquez se encargó de retratar esa particular forma de mirar la vida, donde los sucesos más inesperados simplemente ocurren con toda naturalidad, desde una epidemia de olvido hasta unas minúsculas flores amarillas que nacen de la dentadura postiza que descansa en un vaso con agua y que para nosotros, los lectores, son hechos mágicos, sorprendentes y poéticos, pero habituales para ellos, los personajes.

librosilutradosLuisa Rivera, ilustradora chilena radicada en Londres, quien se encargó de realizar las imágenes que acompañan rítmicamente la lectura de la presente edición, ha dicho que para facilitarse el trabajo lo que hizo fue leer en más de una ocasión el discurso que Gabriel García Márquez dio cuando la Academia Sueca de Letras le entregó el Premio Nobel de Literatura en 1982. En aquella ocasión, el reconocido escritor habló de la soledad, de la temible soledad en la que hemos vivido desde siempre y de la que esperaba encontrar respuesta al escribir. “[…] donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”, con esta frase y con muchas otras recitadas en Estocolmo, uno puede notar la manera de pensar de García Márquez y entender por qué su más grande creación es como es, llena de actos poéticos, sí, pero también de guerra, de sufrimiento, de infelicidades y sobre todo, de un desamparo que lo empapa todo. Cien años de soledad no es sino la historia de cualquier población de América Latina.

En esta edición hay una participación especial que vale la pena ser mencionada; nos referimos a la colaboración que hizo Gonzalo García Barcha, hijo del fallecido autor colombiano, quien creó la tipografía “Enrico” especialmente para dar forma a las palabras de su padre y que son acompañadas por las ilustraciones de Luisa Rivera, cuyo evidente manejo de las acuarelas representó en 10 ilustraciones a doble página su visión del Macondo, uno de los pueblos más míticos y mágicos que la literatura nos ha otorgado.

Las imágenes intervienen en la lectura de manera sutil debido a que se anuncian con una página de color, en la que se notan unos pequeños suajes en forma de gota, que simbolizan la larga lluvia que azota a Macondo durante gran parte de la novela. A través de esas ventilas se pueden ver los detalles de la ilustración que aparece a vuelta de hoja, y durante la contemplación de la imagen se leen, a través de estos mismos suajes, fracciones del texto, lo que genera una interacción texto-imagen distinta a lo acostumbrado en un libro ilustrado tradicional.

Esos detalles, y otros como el árbol genealógico de los Buendía y las letras capitulares adornadas que incluye la edición conmemorativa, permiten e apreciar que la producción del libro no fue sencilla, y que no se parece a otro que se haya publicado hasta el momento de Cien años de soledad.

Redacción del texto e investigación- Luisa F. Arellano

Análisis del libro- Gerardo Suzán

Sobre la ilustradora

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Foto: Especial

Luisa Rivera (Santiago de Chile, 1988) es artista e ilustradora radicada en Londres. La mayor parte de su trabajo es creado con pinturas a base de agua como acuarelas, gouache, acrílicos y lápices de colores. Ella define su estilo como narrativo, para el que utiliza colores planos y formas simplificadas. Cursó la licenciatura en Artes en Chile; más tarde obtuvo una beca Fullbright para estudiar ilustración en el Minneapolis College of Art and Design (Estados Unidos). Entre sus clientes están: Air Canada, Penguin Random House Grupo Editorial, The New York Times, Variety Magazine, Middlebury Magazine, Yale Environment 360, Lumen Publishers, Reservoir Books, Modern Farmer, Women Who Farm, Brigitte MOM, Transparency International UK, Oxford American, Deloitte y LATAM Airlines.

 

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