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Marie-José Tramini, Yesé Amory, Marilló: Marie-Jo Paz

Fragmento de un foto de Marie José Paz. Foto: Especial.

Marie-José Tramini Poli (1932/1934-2018) murió el pasado viernes 26 de julio. Muchos fueron los obituarios en los que se le recordó, sobre todo, como la pareja de Octavio Paz y no tanto como persona, como mujer, como individuo. Como decía @tannnit: “Se muere una mujer y su marido -muerto hace mucho- se vuelve el tema/tendencia”.

Enrique Krauze comenzó su obituario así: “’Fue lo mejor que me ocurrió en la vida, después de nacer’, le escuché decir a Octavio Paz sobre Marie Jo, su compañera, su esposa, inspiración”. La última entrevista que Marie-José concedió a Proceso fue para corroborar por qué la viuda no había asistido a una exposición de memorabilia de su esposo. Adolfo Castañón recuerda que Marie Jo incursionó en las artes plásticas haciendo objetos artísticos como los ensamblajes de Joseph Cornell, mezcla de collage y escultura en forma de cajas. En Francia, la huella de Tramini sobrevive bajo su seudónimo, Yesé Amory, que se lista entre los traductores que se encargaron de editar las Œuvres de Paz en la Bibliothèque de la Pléiade.

De entre todos los adioses, el de Malva Flores permitió saber a los menos enterados su nombre de soltera y algunas curiosidades biográficas. Por ejemplo, su origen corso, que explica ese “José” enclavado entre un nombre francés y apellidos italianos, tan propios de la isla de Napoleón Bonaparte. También que ella, una vez entrada en confianza, prefería que su nombre se pronunciara en México sin guión o, ya de plano, como lo hacía el propio Paz y sus más íntimos: Marilló.

Pero resulta indiscutible que su vida estuvo ligada a la de Paz. Tras el fallecimiento de Marie Jo quedó en vilo el legado de los archivos y la biblioteca de Paz, mismos que estaban bajo custodia de su viuda desde que disolvió la Fundación Octavio Paz. Las tensiones entre ella y Guillermo Sheridan, entonces director del organismo dedicado a difundir y preservar el legado paciano, provocaron un cisma que deja en vilo los documentos y la memoria de Octavio Paz. Está en juego que ese archivo se fragmente, como ha sucedido con los de Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

De su obra escrita, lo más fácil de conseguir está en un libro de su esposo: Versiones y diversiones, donde se reúnen las traducciones al español de Bashō, Gérard de Nerval, Stephane Mallarmé o William Carlos Williams. Flanqueada por Alain Bosquet y John Donne (al menos en la edición de Galaxia Gutenberg, revisada y aumentada, de 1995), aparece sanguisualmente (sangsuellement) Yesé Amory.

La poeta con nombre de anagrama participa en estas diversiones con cuatro poemas: “Stries”/”Estrías”, “Tel quel”/”Tal cual”, “Enigma”, “Bronze”/”Bronce”. De entre todas las muestras de amor que Octavio le dio a Marie-Jo, ¿podemos considerar una de las mayores la de ubicarla en constelación junto a quienes ocuparon su inteligencia como traductor y poeta?

Hace unos años se publicó Los idilios salvajes (2015), tercera entrega de la biografía fragmentaria que Guillermo Sheridan le dedica al poeta de Mixcoac. En ese libro que acaba donde empieza el amor de Marie-José Tramini Poli y Octavio Paz, en la Nueva Delhi de principios de los años 60, y aunque ella no aparece todavía concretamente, se sugiere que la cuarta parte de esa serie —si es que alguna vez ha de publicarse, cosa que Sheridan no promete—, tratará sobre Marie-José Paz, quizá porque su estatura y el impacto en la vida de su esposo fueron tales que su esplendor (así se la evoca en El mono gramático) merecen una investigación por sí misma.

Mientras llega esa biografía promisoriamente dual, podemos leer uno de los Enigmas planteados por Yesé Amory que le competen a todo poeta y que sirva como un recuerdo no de-terminado:

Más vale no terminar nada

nada de-terminar

no hay que clavar las cosas con palabras

hay que dejarlas mecerse                

capaces todavía de roces

dejarlas rondar en filamentos imantados

al encuentro de

dejarlas flotar sin timón

En su estela

Indistinta

Se puede entonces alzar velas

 

Olmo Balam – Editor de Correo del Libro

 

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