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Stephen King: El heredero del terror

70 años del autor de 'Carrie', 'Eso' y 'El resplandor'
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Stpehen King en su habitación. Foto: Especial.

Dicen que el ser humano solamente puede sentir dos emociones: el amor y el miedo, y que todas las demás serían dosificaciones porcentuales de ambas. A lo largo de la tradición literaria ha existido una serie de escritores portadores del miedo, de su orbe sagrado, si se quiere, y del amor por escribir, como Stephen King (nació el 21 de septiembre de 1947, en Portland, Maine, EU), quien lleva muchos dedicados a escribir novelas y cuentos, la mayoría de ellos best-sellers internacionales, además de relatos sobre el miedo y su poder sobre la imaginación.

Volviendo al principio, el poder del miedo se hereda, y sólo unos cuantos, a veces uno por generación, son reconocidos por ejercerlo. Esa tradición tiene en Estados Unidos uno de sus viveros más ricos. Jorge Luis Borges decía en El informe de Brodie que no podía imaginar un universo sin la interjección de Edgar Allan Poe. Una de las muchas consecuencias de la obra del escritor nacido en Maine sería la aparición de un maestro del terror como lo fue Howard Phillips Lovecraft. Al igual que Poe, el oriundo de Providence, Rhode Island, era una de las mentes maestras en la tradición el terror, además de la ciencia ficción.

Un último eslabón de este linaje sería el propio King, cultivador de una obra numerosa en la que destaca la pasión por relatar y también por explorar el terror en sus diferentes formas. La voluntad de contar historias es algo que ha acompañado a Stephen King incluso en el plano real de su existencia. Esa peculiaridad  ha dotado a sus libros de un realismo que ha facilitado la adaptación de muchos de sus libros a la pantalla grande y también a la chica: 22 mini series y 49 películas se han valido de las novelas y relatos del escritor, además de la colaboración del propio King, quien trabajó un total de siete guiones especializados para el cine y la televisión.

No es posible concebir que Stephen King no sea escritor. Poco más de 38 mil páginas de relatos distribuidos en cuentos, además de las 60 novelas que están bajo su nombre. Desde que vendiera su primer libro, Carrie (1974), la sucesión de éxitos no se detendría. Así aparecieron sus novelas más conocidas: El resplandor (The shining, 1977), Cujo (1981), Misery (1987), Apocalpisis (1978-1990), Cementerio de animales (1983), o los cuentos de Las cuatro estaciones (Different seasons, 1982) o Las cuatro después de la medianoche (Four Past Midnight, 1990). A un ritmo de un libro por año, King convirtió su nombre tanto en un estilo como una marca. A excepción, verbigracia, de cinco títulos que firmó bajo el seudónimo de Richard Bachman, cuya identidad pronto sería descubierta por el público —obligando a King a llevar a cabo en 1985 un funeral ficticio, suceso que inspiraría la creación de La torre oscura (The dark tower, 1989), Blaze (2007) y Posesión (The regulators, 1996)—.  El primero, afirma King, le fue entregado por el mismo Richard una noche, antes de que se publicara Carrie y el segundo, habría sido hallado por la esposa de Bachman y entregado a King para su publicación.

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Nota en el periódico estudiantil de la Universidad de Maine donde se consigna la venta de los derechos la primera novela de un joven escritor llamado Stephen King: “Carrie”. Imagen: Especial.

En El sabueso (The hound, 1922), Lovecraft hizo mención por primera vez de un libro que sigue en la mente de millones de personas aunque nunca existió: el Necronomicón, un artificio que logró aterrorizar a sus lectores contemporáneos y fascinar a muchos ocultistas que creían en la existencia de El Grimorio Maldito. Por su parte, Stephen King infundiría el terror en más de una generación de lectores con sus libros sobre monstruos, entidades cósmicas, distopías y hechos sobrenaturales que, además, no sólo conforman libros unitarios sino también un multiverso como el que creó Lovecraft.

Una de las mayores razones por las que King ha ejercido una gran influencia en la cultura popular es su capacidad para crear horrores cuyo origen es terrenal, cotidiano. No hay mejor ejemplo que el del payaso monstruoso, motivo de una de sus más extensas y aclamadas novelas, Eso (It, 1986). Inspirado en la historia del asesino serial John Wayne Gacy, mejor conocido como “Pogo el Payaso”, King se valió del miedo irracional por los payasos y lo potenció a tal grado que It se convirtió en una de las causas del desmesurado pavor que despierta la figura de un hombre maquillado y con nariz roja (no está de más decir que gran crédito de esta fama se la lleva la adaptación televisiva de la novela que se hizo en 1990, con Tim Curry en el papel del payaso asesino).

La relación entre King y el cine ha sido prolífica, aunque no exenta de conflictos. El famoso autor no escapó al enfrentamiento entre cineasta y escritor. Es bien conocido el odio que él y Stanley Kubrick se tenían por el cambio drástico que se hizo en la escena final de la película El resplandor que contrastaba en mucho con el de la novela. Stephen King dijo en una entrevista con Playboy en 1983 que: «Había admirado a Kubrick por mucho tiempo y tenía grandes expectativas para el proyecto, pero quedé profundamente decepcionado por el resultado final. Partes de la película son escalofriantes, cargadas de un terror claustrofóbico implacable, pero otras resultan planas. Kubrick es un hombre frío, pragmático y racional, y tuvo gran dificultad concibiendo un mundo sobrenatural».

Al icónico director de cine no le fascinó del todo la declaración y poco después declararía ante el crítico de cine francés Michel Ciment: «La novela no es en absoluto una obra literaria seria. Pero la mayor parte de la trama es extremadamente elaborada, y eso es lo que importa para poder realizar una película». Un juicio que se ha repetido a largo de la carrera de King, escritor con un público masivo sin el aval de la crítica literaria especializada. Y, sin embargo, este grafómano sigue escribiendo (sólo este año acaba de publicar la novela negra End of Watch, último volumen de la trilogía Bill Hodges iniciada en 2014).

Hoy en día seguimos viendo de cerca la actividad del genio del terror de nuestro tiempo, en la nueva adaptación al cine de Eso (It, 2017), en la que el propio King participó como guionista. El porvenir depara para la totalidad de la humanidad un sinnúmero de sucesos imprevisibles. Parece que lo único previsible será que Stephen King siga escribiendo hasta el final de sus días, práctica que por sí misma le merece ese apellido que supone ya el título correcto para quien ha sido durante más de 40 años “el rey del terror”.

Andrés Durán Moreno – Ensayista.

 

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