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Una historia mínima de Ediciones Tecolote

Patio de la sede de Ediciones Tecolote en Tacubaya, diseñada por el arquitecto Andrés Stebelski. Foto: Arquine.

No cabe duda de que, actualmente, Ediciones Tecolote es una de las editoriales más importantes que existen en México y que desde este país le ofrece al mundo propuestas ricas tanto en contenido como en producción.

Ediciones Tecolote fue fundada oficialmente en 1993. Sin embargo, pocos saben que, como todo lo que vale la pena, la editorial pasó por un proceso de creación sobre el cual se estuvo trabajando por largo tiempo antes de que tomara la forma final que conocemos hoy.

A principios de los años 80 la mayoría de los libros infantiles que se distribuían en México provenía de España y Argentina, por lo que un grupo de mujeres emprendedoras se propuso ofrecerle a los niños mexicanos libros que hablaran sobre temas nacionales.

Entre ellas se encontraban Isabel Laza de la Mora y Cristina Urrutia -actual directora editorial del sello-, quienes crearon la Colección Piñata para Editorial Patria. Urrutia también trabajó en el Archivo General de la Nación donde impulsó publicaciones que buscaban destacar la riqueza iconográfica de los documentos resguardados por el Archivo. Estos son los antecedentes donde puede vislumbrarse cuál era la idea de Cristina Urrutia por formar una editorial con intereses muy particulares y que a lo largo del tiempo lo ha conseguido.

Es cierto que hoy en día siguen siendo visibles esos orígenes y también el enfoque hacia temas mexicanos que le dieron forma a la editorial, pero hoy el catálogo que Tecolote ofrece a sus lectores va mucho más allá: puede decirse que la principal característica de su línea editorial es dar a conocer diferentes formas de ver la vida. Tecolote acerca a su público la posibilidad de descubrir y entender el mundo desde situaciones y culturas distintas.

El stand de Ediciones Tecolote en la FIL Guadalajara 2014. Foto: Ediciones Kalandraka.

Sólo basta con que nos fijemos en sus dos libros más exitosos: El libro negro de los colores (2006) y Migrar (2011). El libro negro de los colores destacó por incorporar todos los sentidos para describir los colores, e invita al lector a imaginarse cómo percibe el mundo una persona invidente. Con las páginas negras y las ilustraciones impresas en relieve, los colores sólo aparecen en la mente del lector gracias a la descripción poética del texto: “Según Tomás, el color amarillo sabe a mostaza, pero es suave como las plumas de los pollitos”. Esta publicación le valió a Tecolote su primer New Horizons en 2007, premio que otorga la Feria del Libro de Boloña en Italia a libros particularmente innovadores.

La segunda vez que Tecolote obtuvo el premio fue en 2012 con Migrar, título en el que se relata la historia de los miles de latinos que buscan su sueño de llegar a Estados Unidos impulsados por la ilusión de obtener una mejor vida. Además del tema, el libro destaca simplemente por la maravillosa producción que tiene, la ilustración narra las dificultades a los que los migrantes se enfrentan en su camino hacia el norte. La migración es un fenómeno que se da en todo el mundo y es un tema actual de gran relevancia sobre el cuál los niños escuchan hablar todo el tiempo. Sobre este libro, Cristina Urrutia comentó: “Vimos que era muy importante que los niños conocieran por la literatura y por medio de la lectura este fenómeno del cual oían hablar, pero que lo entendieran de otra forma. Hay toda una teoría de que a los niños hay que hablarles de hadas, pero hay otra que dice que no, que los libros realmente deben explicar a los niños la realidad por muy cruda que sea”.

Tecolote ha tenido la convicción de no ocultar temas “difíciles” a los niños, no sólo en el caso de Migrar, sino a lo largo de su catálogo, mismo por el que recibieron el Bologna Prize for the Best Children’s Publishers of the Year de 2018 en la categoría de Centro y Sudamérica, un premio otorgado también por la Feria del Libro de Boloña en Italia.

Hoy, además de crear sus libros, hace alianzas con editoriales como la gallega Kalandraka y la barcelonesa Zorro Rojo, sellos que Tecolote distribuye en México y cuyos libros, de otra forma, sería imposible conseguir en nuestro país. Así, Ediciones Tecolote ha construido su camino y ha encontrado la posición que merece en el universo editorial de la literatura infantil y juvenil.

Luis F. Arellano y Gerardo Suzán 

 

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