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Zygmunt Bauman in Memoriam

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Foto: Grzegorz Dąbrowski / Agencja Gazeta

Zygmunt Bauman (Poznań, Polonia, 19 de noviembre de 1925-Leeds, Reino Unido, 9 de enero de 2017) escribió alrededor de 50 libros, la mayoría de ellos sobre la decadencia de las estructuras de socialización. Heredero de esa corriente de pensamiento europeo que siempre vio con escepticismo (por no decir catastrofismo) los efectos de la tecnología en la vida social (llámese Escuela de Frankfurt, estructuralismo o posmodernismo) Bauman le dio a las especulaciones sobre el mundo contemporáneo un estilo propio y un enfoque para el siglo XXI. Sólida como una piedra (el juego de palabras es de la revista Galileu), la más famosa de sus ideas, la Modernidad líquida, seguirá dando pistas para hacer coherente el caos del mundo contemporáneo: la vida cotidiana, el amor en tiempos de internet, las corporaciones militares internacionales y la desigualdad económica.

Los años de juventud de Bauman se parecen muy poco a los de otros sociólogos: durante la Segunda Guerra mundial su familia huyó a la Unión Soviética, ahí estudió en la universidad de Gorki. En 1944 fue enlistado como inspector de la milicia en Moscú y como oficial en un destacamento formado por polacos deportados que luchó contra los nazis. Entre 1945 y 1953 fue oficial y luego mayor en los cuerpos de seguridad (KBW) de la Polonia Soviética, un órgano de contraespionaje y policía secreta que estuvo activa desde el final de la guerra hasta la muerte de Stalin que luchó contra los nacionalistas ucranianos y los remanentes del ejército polaco.

Hasta el momento no hay ni libros ni reseñas biográficas que profundicen sobre esta época en la vida de Zygmunt Bauman, pero al parecer su trabajo era un empleo tedioso de escritorio. Como sea, durante su etapa en la KBW comenzó a estudiar sociología y después iría a aprender filosofía la Universidad de Varsovia. Durante esta época publicó los libros de lo que podría llamarse “la etapa polaca” de su obra, la menos conocida: Społeczeństwo, w którym żyjemy (La sociedad en que vivimos, 1962), o Socjologia na co dzień (Sociología de la cotidianidad, 1964). En 1968 participó en las protestas del Partido de los trabajadores polacos; como resultado de la crisis en Polonia y la campaña de antisemitismo, lo orillaron al exilio en Israel.

En 1971 emigraría a Inglaterra en donde su obra no sólo se mudaría de lengua, hacia el inglés, sino que su carrera comenzaría a despuntar tras obtener la cátedra en sociología de la Universidad de Leeds, en Inglaterra, un lugar que ocupó hasta 1991. En esta época su pensamiento se centró en algunos de los temas que mejor se cultivaban en la academia británica: estudios culturales, la posmodernidad, la globalización y el holocausto judío.

Pero fue a principios de este siglo que Bauman saltaría a la fama con el libro que lo convirtió en un referente en las investigaciones sociológicas del mundo contemporáneo: Liquid modernity (Modernidad líquida), que recuerda en nombre y en ambición a otro clásico: Todo lo sólido se desvanece en el aire de Marshall Berman. A diferencia de la “fase sólida” de la modernidad, como la llama Bauman, la “fase líquida” se caracteriza porque  las instituciones sociales (las ideas, las organizaciones) se encuentran inmersas en un flujo de cambios constantes. La atomización de las relaciones humanas da paso a una incertidumbre que se traduce en individualismo, consumismo, la ambigüedad de las ideas y el miedo.

Planteado desde el aspecto económico, la consecuencia principal de la fase líquida es la desigualdad,  la marginación de los pobres y los migrantes que quedan sujetos a la indefensión, a cargar con un estigma social y la humillación que supone estar excluido. La idea también describe al mundo digital y a sus incipientes redes de socialización (no confundir con la redes sociales), abundantes en datos y capaces de conectar a personas a larga distancia; pero al precio de deteriorar las relaciones humanas.

Puesto que el mundo está interrelacionado, las problemáticas que surjan ya no pueden circunscribirse a nivel local, sino global, si se quiere comprenderlas. Según Bauman la incertidumbre se da en una relación vertical: los subordinados son quienes la sufren mientras que los dirigentes la administran. Actualmente, explica el sociólogo, las organizaciones privadas y gubernamentales han perdido el compromiso mutuo que existía entre jefes y subordinados, lo que ha propiciado un nivel de desigualdad que, hasta la fecha, está fuera de control y regulación.

Bauman escribiría varias secuelas a Modernidad líquida, como Amor líquido (2003), Liquid life (2005), Liquid fear (2006), Vida de consumo (2007), pero no hay que perder de vista que la base de su interpretación de la historia contemporánea se dio mucho antes de los ataques terroristas de 2001, la proliferación de internet en millones de hogares, las citas amorosas efímeras de Tinder, o incluso las intervenciones militares de Estados Unidos a lugares tan remotos como Afganistán, Irak o, incluso, en países “aliados” como México.

El arsenal retórico (y teórico) del posmodernismo tiene en la obra de Zygmunt Bauman a uno de sus baluartes. Pero sus libros no son solamente para los especialistas. Bauman es un escritor que le habla a todo aquel que se haya cuestionado el estado del mundo. Cualquiera puede tomar Daños colaterales, Amor líquido o su último libro traducido al español, Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida, y disfrutar de una lectura que le devuelve a nuestros tiempos su peso concreto, sólido.

Olmo Balam

 

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