Home»John Connolly: La novela negra como redención

John Connolly: La novela negra como redención

John Connolly visitó nuestro país con motivo del tercer Festival Internacional de Novela Negra Huellas del Crimen que se realizó en el Centro de las Artes de San Luis Potosí a principios de septiembre. El escritor irlandés es creador de Charlie Parker, detective que, desde la publicación de Todo lo que muere (1999), ha protagonizado casi dos decenas de novelas, la última, The woman in the Woods (2018), todavía por traducirse al español. En esta conversación (en algunos pasajes bilingüe), Connolly habla entre otras cosas,  de los límites de la novela negra, el fracaso y el éxito en la literatura, de la escritura en otros géneros y sobre la justicia. 

 

John Connolly (Dublín, Irlanda, 1968) es autor de novelas que exploran lo más oscuro del alma humana, pero es un ser humano a quien le gusta reír mucho. En septiembre de este año, participó en el Tercer Encuentro de Novela Negra “Huellas del Crimen”, que se realizó en San Luis Potosí. Ahí lo encontramos para conversar con él y sobre su manera de entender el género al que ha dedicado sus esfuerzos literarios.

John es amable con sus lectores, ofrece autógrafos y se deja fotografiar. Con motivo de su visita a México, ha tomado clases de español para poder convivir con la gente que le rodea, así que se esfuerza en hablar ese idioma que apenas le resulta familiar.

Vivió en Estados Unidos, pero ha vuelto a Irlanda porque “Estados Unidos ya no es lo que solía ser”. Es novelista porque “no le gusta jugar con los otros niños”. Prefiere la soledad de su imaginación antes que la colaboración con otros humanos para hacer productos para cine o TV, labor que implica una colaboración de la que no está dispuesto a formar parte.

Conserva su espíritu irlandés; habla de redención y aunque se refiere a las herramientas de la novela negra, sus palabras se sienten como un recuerdo de un tema espiritual, quizás un alma dispuesta al sacrificio, una esencia a la que no podría renunciar aun si se lo propusiera, así que prefiere asumirla: John Connolly es un irlandés que cree en la magia y la espiritualidad, aunque su fe sea la de ateo consumado.

El gatillo que disparó su interés por la novela negra fue un suceso que pertenecía a todos: ejercía el oficio de periodista cuando se enteró del asesinato de Belinda Perera en Dublín. Aún hoy recuerda cuán impactante fue para él, de manera personal, que la gente creyera que el asesinato de Belinda era en parte culpa de la muchacha. Desde la perspectiva católica, apegada a la moral irlandesa, lo que le había sucedido implicaba que la chica, una emigrante tailandesa que se prostituía para poder sobrevivir, era la responsable de su sangriento final.

Ésa fue la herida que fue punto de partida para construir el mundo literario de Charles Parker, un detective con alma oscura y atormentada que, de maneras poco ortodoxas, busca reivindicar la justicia en su entorno. La primera novela de su saga es Todo lo que muere (1999). Desde entonces, ha publicado otros 14 libros que exploran el alma de Parker y los personajes de su entorno: asesinos seriales, homosexuales, policías corruptos, fantasmas y víctimas que conviven en los suburbios de Nueva York y su entorno.

  • +

    El grillete de la etiqueta del género

    Haces un pacto con el diablo cuando te conviertes en un escritor de novela negra. Sacrificas cierto respecto de la crítica por el éxito comercial.

    — La palabra redención casi siempre viene acompañada de cierta resonancia espiritual. El puente que haces entre la novela de crimen y las historias sobrenaturales quizá sea una manera de interpretar el mal. Luego de 20 años, ¿cuál es el balance que haces de tu contribución al género?, ¿estás satisfecho con lo que has logrado?

    Hay muchos lectores a quienes no les gustan mis libros, pero existe un pequeño grupo que de veras los disfruta. Para seguir publicando y poder realizar esa exploración del género y sus posibilidades, me es suficiente ese puñado de lectores. No es necesario convencer a todos los lectores del mundo. La verdad es que no soy para nada original: desde Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle o Wilkie Collins, existe la búsqueda de nuevas formas para la novela negra, el género gótico y los cuentos de fantasmas. Estoy consciente de mi lugar en esa continuación del proceso de experimentación. Soy tan sólo una progresión de ese movimiento del género. Aspiro a que otros escritores más jóvenes vengan y continúen con esa exploración. Me gustaría mucho que mis novelas tengan una buena influencia en esos nuevos escritores. Sólo eso sería suficiente. Que volteen y digan: “bueno, John lo hizo bien”.

    — En tu escritura pareces muy interesado en el ritmo del lenguaje.

    Sí, pero no hay motivo para que el género de la novela negra o detectivesca sea más pobre que la ficción literaria en términos de estilo. Es posible escribir una novela negra que sea equiparable a la mejor de las ficciones literarias. A mí me gusta mucho el escritor norteamericano James Lee Burke, quien es el gran poeta del paisaje. Burke es para mí el estilista literario más importante del género hoy en día. Él comenzó su carrera haciendo ficción literaria, pero luego de tres o cuatro novelas comprendió que sus herramientas podían usarse en el género de novela negra para explorar los temas que le interesaban, así que escribió sus siguientes libros en un estilo muy similar a la ficción literaria. He aprendido mucho de James Lee Burke, sobre todo la necesidad de experimentar y explorar nuevas formas.

    — Es cierto que a lo largo de la saga Parker has tomado descansos para explorar otros géneros; sin embargo, un lector común piensa en John Connolly como un autor de novela negra. ¿Qué te aporta y cómo te limita esa etiqueta?

    Un cierto nivel. El éxito de la saga de las novelas Parker me ha impedido experimentar en otras áreas… tengo dos hijos y una hipoteca. He escrito por dinero. Es necesario. Pero el éxito de mis libros de Parker me ha dado también la oportunidad de experimentar en otras cosas, sin importar cuántos libros se vendan.

    El año pasado escribí He (Él), novela de ficción literaria sobre la vida de Stan Laurel, quien formó parte del dúo cómico “El Gordo y el Flaco”. Esa novela es muy importante para mi desarrollo como escritor. El éxito de las novelas de Parker es lo que me da la oportunidad de publicar este libro. Si He hubiera sido escrito por alguien que no tuviera ese antecedente de ser escritor de misterio, quizá se habría visto de manera distinta desde el punto de vista de la crítica. Cargas esa premisa contigo a dondequiera que vayas. Afecta la forma en que los lectores y la crítica reciben tus libros. Ese es el lado oscuro. Para ellos, tu historia como escritor de género es como un grillete en la pierna. Te restringe, de una manera que no sucede si un escritor literario decide escribir dentro del género por un tiempo.

    Si eres un escritor de género que se mueve hacia la literatura de ficción, entonces se percibe que en algún nivel estás contaminándolo. Que arrastras contigo los defectos del género y ninguna de sus virtudes. Ese es el pacto con el diablo que haces cuando te conviertes en un escritor de género. Sacrificas cierto respeto de la crítica por el éxito comercial. Pero cada escritor decide hasta qué nivel realiza su negociación para lograr un pacto. Todos lo hacemos. Yo estoy muy contento con la negociación que he hecho.

    — Al final uno escribe libros para ser leído. Una parte importante de esa negociación debe estar vinculada con el ego…

    Hasta cierto punto el éxito comercial es necesario. Walt Disney decía: “yo hago películas para poder hacer más películas”. Cualquier escritor está a dos libros de ser olvidado. Puedes tener un fracaso. Tu editor dirá: “bueno, eso no fue una buena idea, pero puedes recuperarte y tus lectores te perdonarán esta vez”. Pero si fracasas dos veces seguidas estás muy cerca de caer, así que a cierto nivel, necesitas al menos contar con el nivel de éxito comercial que sea aceptable para ti y para tu editor. Si estás con una editorial pequeña y eres suficientemente feliz vendiendo 5 mil ejemplares de tu novela, y crees que está bien ese nivel de ventas porque quizá de manera paralela eres profesor o tienes un trabajo en el gobierno o haces algo para subsidiar tu existencia, entonces puedes estar bien. Todos encontramos nuestro nivel, pero tienes que encontrar un nivel que te permita continuar publicando.

  • +

    La dicha de escribir para la justicia

    Muchos de los escritores de novela negra no creemos que sea necesario esperar al próximo mundo para obtener justicia. Es posible en este mundo, si los hombres y mujeres buenos intentan crear un mundo alternativo.

    Supongo que has alcanzado un punto en el que ya decidiste qué es más importante: si la libertad de escribir lo que quieras o el éxito comercial.

    Sí, pero no soy desafortunado. Me encanta escribir los libros de Parker. Nunca siento como que ‘oh, tengo que escribir otro de estos libros y por eso no he podido dedicarme a hacer mi gran novela rusa’… no funciona así. Lo que me gusta es que en medio de los libros de Parker, siempre hago algo más. Durante los últimos 10 años he hecho cosas distintas. Aprendo una nueva habilidad, estiro mis músculos y vuelvo a los libros de Parker refrescado. Puedo pensar: bueno, hay ahí algo; me doy cuenta de que puedo hacer algo nuevo. Ver cómo se puede aplicar a la saga. Nunca siento que esté dormido en mis laureles. Nunca siento que escribo un libro simplemente por las ganancias. Soy capaz de experimentar. He logrado, por suerte, por la tolerancia de los lectores, la de mis editores, o quizá por la combinación de las tres, forjarme un pequeño hueco; he creado un espacio en el que soy feliz. Soy un hombre afortunado. ¡Soy yo quien debería pagarle a los lectores!

    — En tus libros siempre incluyes tu perspectiva de los asuntos políticos y sociales. En México, la pesadilla de la realidad ha rebasado por mucho a la ficción. ¿Crees que es posible hacer novelas criminales, con sus reglas y arquetipos, en una sociedad devastada como es la mexicana?

    Creo que es aún más importante en una sociedad así. Uno de los grandes placeres de la literatura de misterio está en el corazón del género y tiene que ver con la concepción e importancia de la justicia social. En una sociedad que está muy bien estructurada y trabaja perfectamente, esas cosas se hacen menos importantes porque quedan del lado.

    Se puede escribir desde una sociedad devastada. Tuvimos ese problema en Irlanda del Norte durante la época del terrorismo y después de ella. Se pueden escribir extraordinarias novelas desoladoras acerca del terrorismo y de su impacto en la sociedad. Pero la mayoría de la gente sabe eso ya. Saben qué tan oscuro y difícil puede ser eso. Y sí, a veces los novelistas tienen el deber de traer algunas de esas cosas a la luz o examinarlas de una manera que no se habían examinado antes. El reportaje aporta algo distinto. No permite en realidad la exploración de las motivaciones humanas que sí propician las novelas de crimen. Pero hay otro deber de la novela negra, que es presentar una posibilidad distinta a la sociedad.

    Como dijo el escritor William Gaddis, en el próximo mundo tenemos la justicia, en este mundo tenemos la ley. Muchos de los escritores de novela negra no creemos que sea necesario esperar al próximo mundo para obtener justicia. Es posible en este mundo, si los hombres y mujeres buenos intentan crear un mundo alternativo. Uno mejor para las generaciones que vienen. Para mí, es necesario poner en las novelas un poquito de optimismo. De esperanza.

    Comenzaste a escribir novela negra hace 20 años. Ahora mismo hay un auge por las series de TV y películas que retoman los temas y reglas del género de la novela negra. ¿Cómo crees que ha cambiado la relación entre el autor y el espectador cuando se pasa de un soporte escrito a la pantalla?

    — Soy escritor porque no me gusta jugar con los otros niños. Mis novelas son sólo el producto de mi imaginación. Hacer televisión y cine implica un proceso de colaboración. Ahí el escritor tiene que hacer muchos sacrificios para encajar en ese proceso. Ahora tengo una oferta para adaptar las novelas Parker a la televisión, pero ningún interés en hacer el proceso de adaptación de mis libros.

    Yo sé que si comienzo una novela este año, el próximo tendré una nueva novela publicada. En cambio, puedes pasarte años adaptando algo para la TV o el cine, y quizá nunca aparezca. Si me pusiera a hacer eso, tendría menos novelas publicadas. Lo intenté una vez. Toma tanto tiempo… escribes un guion; luego ellos te lo devuelven y cuestionan algunas cosas. Entonces extiendes ese guion por 10 páginas más y ellos regresan con más preguntas acerca de eso que envías. Es reescribir todo el tiempo, porque nadie sabe realmente lo que quiere. Lo único de lo que están seguros es que cualquier cosa que hagas no es suficiente. Así que los escritores en general no deberíamos involucrarnos con el cine o la TV, porque muchos de nosotros somos gente solitaria. Yo no trabajo bien en colaboración con otros. No juego bien con los otros niños. En mi caso, prefiero no involucrarme. Mejor voy a verlo luego. O lo veo en Netflix.

     

    Carlos Rojas Urrutia - Gerente de mercadotecnia de Educal