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Si algo ligero

José Luis Prado. Foto: cortesía del autor.

Esta novela de José Luis Prado (Puebla, 1981), Si algo ligero, atrapa al lector desde las primeras líneas, cuando el protagonista inicia los preparativos de un viaje a Xalapa, Veracruz, y de ahí a Coatepec, tierra del café, en busca de Frank, un viejo fotógrafo amigo de su padre, movido por una frase que éste una vez le dijo: “El arte y los sueños trabajan a escala real”.

De tal forma se da el tan esperado encuentro, y una confrontación de ideas acerca de la fotografía, la vida y el mundo. Así, una a una transcurre la docena de breves narraciones sobre hombres y mujeres y su recorrido por el mundo que conforman este debut novelístico.

Al final del libro, sorprende la cita de F. Kocher: “La distancia siempre será una hoja en blanco”, porque comprobamos que gracias a la literatura, al poder de la palabra y la imaginación, se puede viajar hacia destinos inciertos, hacia la ausencia y la memoria.

Aunque los relatos que integran el libro rompen con los tiempos narrativos y con la idea de los géneros, Si algo ligero mantiene su unidad, concebida con una estructura fragmentaria, una propuesta formal alternativa, según explica en entrevista su autor.

― José Luis, ¿qué fue lo que te llevó a escribir Si algo ligero?

―El libro surgió a partir de la escritura del texto ‘Ruled notebook’ (incluido en Si algo ligero), por ahí del año 2010, y como resultado de una beca estatal que había obtenido en ese entonces. Así que logré un borrador de lo que sería mi primer trabajo en solitario. En ese momento me había propuesto la escritura de relatos unidos en pares donde, digamos, el segundo texto sería una especie de resolución del primero. Básicamente, ese sería el modo de ir leyendo. Sin embargo, mi gusto por los libros raros, en el sentido de que bordean los géneros, me hizo plantearlo como una unidad donde existieran diversos registros narrativos como, por ejemplo, una carta y que, además, estuviera intervenida por unas viñetas que van dando cuenta de algo que sucede en las historias.

Algo que funciona como esencia en el libro es la incertidumbre en los personajes; es decir, no me había planteado claramente hacia dónde se moverían las historias o una estructura como tal, me parece, en todo caso, que eso se fue resolviendo en la corrección del libro.

¿Tus otros textos aparecieron en antologías, este es tu primer libro, ¿qué representa para ti?

―Bueno, el hecho de ver concluido algo que sólo estaba en mi cabeza, asir la ficción y poder compartirla con un posible lector, eso es algo que me tiene muy conforme.

¿Por qué presentarlo con esa estructura fragmentaria?

―Había algo, como dije antes, en la corrección del libro que fue dando forma a la estructura del libro, de entrada no me gustan los libros que son clasificados como cuentos, o novela, o poemario, me gusta más la idea de hibridación de géneros, esta es la razón de su estructura y que estuviera intervenida por un cuaderno que refleja el proceso mismo de esta escritura.

¿Por qué hablar de las despedidas?

―La incertidumbre, ese es el tema que recorre las historias, creo que la despedida genera esa sensación en la gente.

¿Y de los viajes?

―”El trayecto es una hoja en blanco”, se lee en alguna parte del libro. Ese motor sería la posición más honesta para escribir, salir sin dirección alguna para estar pendiente de aquellas cosas que suceden a mi alrededor. Uno viaja para narrar, afirmó Ricardo Piglia. Probablemente sea en el viaje en donde estamos más perceptivos, llegamos a sitios a los que no pertenecemos y eso nos pone más alerta.

Al final, ¿qué es lo que más te gusta del libro? ¿Y lo que menos?

―Me gusta que haya salido a la luz, que se encuentre en su búsqueda de lectores. Estoy a gusto con el resultado.

En tus historias aparecen Puebla, tu tierra, y Xalapa, ¿crees en la literatura regional?

―Creo que más que literatura regional, pienso en la posibilidad que tiene la literatura para universalizar los espacios, no sólo existen las grandes metrópolis como Ciudad de México, Nueva York, Berlín. Existen, por ejemplo, Pripyat, Saltillo, Xalapa, Appenzell, Chipilo, Acapulco y tantos espacios que esperan ser pintados por la literatura. Una ciudad termina por consolidarse cuando sus artistas ponen el ojo en ella, no sólo hacía afuera; Puebla o Cholula no son la excepción.

En la parte de ’Fluir hacia la persuasión’ hay una cita de Nabokov: “no creo que el escritor deba preocuparse acerca de su público”. ¿En tu calidad de autor piensas lo mismo?

― Yo creo que tiene algo de cierto, difícilmente el autor podrá imaginar a ese posible lector, en todo caso, el escritor debe pensar que su historia funcione y que la escritura le ayude a entender algo de su vida.

En ‘La vigencia del silencio’ hablas sobre los desencuentros de una pareja heterosexual y llama la atención la intensidad y la profundidad que logras, ¿será porque es autobiográfico?

―Mi escritura tiene su dosis de biografìa, pero no podría asegurar cuál es el porcentaje entre verdad y ficción.

Al terminar la lectura, el lector puede descubrir por qué a lo largo del libro se insertan citas de Los cuadernos de Fritz Kocher, pues haces un homenaje a ese escritor de origen suizo, ¿por qué?

―Para mí era muy importante hacerle un homenaje de ese modo, digamos, fuera de foco; probablemente le habría encantado ser un cero a la izquierda en estas historias, en eso pensaba mientras escribía aquellos cuadernos. Su literatura, sus paseos y la decisión de pasar sus últimos días en un hospital psiquiátrico fue algo que me pareció muy importante, es decir, un descolocamiento de aquello que ya no cuestionamos porque alguien nos dijo que debe ser de tal o cual forma. En ese sentido, este autor movió absolutamente todo en mi idea de escribir y el lugar desde donde debe hacerse.

José A. Rogerio Girón – Periodista y redactor de Correo del Libro.

Sobre el autor

Foto: Especial

José Luis Prado (Puebla, 1981) es escritor, editor y tallerista mexicano. Licenciado en lingüística y literatura hispánica por la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Textos suyos aparecen en los libros Puebla directo. 15 relatos de la ciudad (BUAP / IMACP, 2010), Vamos al circo. Minificción hispanoamericana (BUAP, 2016), El origen perdurable. Reunión de historias maternales (BUAP, 2017) y Cortocircuito. Fusiones en la minificción (BUAP, 2017). También ha colaborado con distintas revistas nacionales e internacionales.