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Cómo me hice monja / La liebre

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Editorial: Era

Año: 2017

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César Aira en la sede de Editorial Era en la colonia Roma. Foto: Eduardo Loza/Correo del Libro.

Con casi una centena de libros, la obra de César Aira es blanco fácil de uno de los síndromes más acusados del mundo editorial: la falta de circulación o de disponibilidad de los libros. Para un autor que publica por lo menos un libro por año (porque escribe mucho más), que además suelen ser libros esbeltos, casi de poesía, cada uno de sus títulos se convierte pronto en una reliquia o se pierde bajo el peso de ese mar bibliográfico llamado “Aira”, mismo que seguro da para un catálogo razonado a la usanza de los pintores (como en el cuento El cerebro musical donde el narrador se ve bajo la disyuntiva de ser igual de rico que Picasso o ser Picasso).

Por eso, y para acompañar la visita reciente de César Aira a México, editorial Era vuelve a poner en circulación dos de sus novelas más ejemplares: La liebre (publicada por Emecé en 1991) y Cómo me hice monja (aparecida bajo el sello de Beatriz Viterbo en 1993). La editorial mexicana ya había puesto puesto en las mesas de novedades Entre los indios, novela de 2012 traída a estos lares cinco años después; y si bien pudieron tratar de seguirle el paso a Aira y a sus editores del Cono Sur (que este mismo año sacaron Una aventura, Editorial Mansalva; Eterna juventud, Hueders, Chile, y Saltó al otro lado, Urania), Era prefirió darle una pausa a la voracidad del escritor argentino para recuperar dos de sus primeros libros.

La liebre es una exploración airiana por la pampa que tiene en el cacique mapuche Cafulcurá a su pivote (protagonista de Entre los indios), y que tuvo su inicio en Ema, la cautiva (1981), primera incursión a esa zona sin montañas donde lo horizontal de la topografía delinea ya sus propias reglas narrativas y fácticas. La Pampa de Aira es un anhelo a pesar de su monotonía, si algo tiene de fantástico es su transparencia, la nitidez con que las cosas revelan lo inexplicable de su existencia concreta.

Esa misma sensación experimenta Clarke, un Humboldt inglés que va en busca de una especie endémica de liebre y se encuentra con Cafulcurá y su gente, quienes le dan irónicamente, gato por liebre al explorador europeo. El gato, se entiende, es el lenguaje lleno de circunvalaciones de la tribu, su sentido especial de la historia como una invención exterior y, más importante aún, la manera en que tratan como a un tonto al científico llamado a estudiarlos a ellos y a dibujar (¿para qué?) a un animal tan anodino como la liebre.

Esta inversión sobre la infancia y la realidad es un tema que comparte La liebre con Cómo me hice monja, uno de los libros más celebrados de finales del siglo pasado y un debe en el currículo de cualquiera que se inicie en los libros de César Aira. La anécdota es simple: César Aira, o Cesarito, es un niño que se narra a sí mismo como si fuera una niña. Un día va con su padre a conocer el helado (¿hay aquí una secreta parodia a Cien años de soledad?). El papá se sirve un barroco helado doble con una bola de licor y otra de leche. A su hijo le recomienda algo más arquetípico: una porción mínima de helado de frutilla, o de fresa, como diríamos en México. El niño-niña, que de por sí no tiene una relación muy fructífera con su padre, se horroriza ante la textura fría, entre sólida y líquida del sorbete, lo cual hace enfadar al padre que siente estropeada su iniciación en el mundo de los mantecados.

Un relato de iniciación tergiversado es lo que ofrece Cómo me hice monja, el anticuento para niños, porque se narra a través de la mirada de un niño de verdad: más inteligente de lo que los adultos quieren creer, con sentido del humor, ambivalente sobre su propio género, con una vista aguda que no necesita saber leer como sus compañeritos de primaria para reconocer las grietas en el edificio de la realidad.

En múltiples ocasiones Aira se ha referido a sí mismo como un urdidor de cuentos de hadas o de historias inspiradas en los cómics de superhéroes. Incluso cuando su imaginación deambula por la autobiografía, la obra del argentino se distingue por la voluntad de contar historias que en sí mismas son ya un cuestionamiento sobre la literatura o, de algo mucho mayor, el método de la vida.

Olmo Balam – Editor del Correo del Libro.

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La experiencia de leer

Sobre el autor

César Aira (Coronel Pringes, Argentina; 1949): escritor y traductor argentino. Ha publicado más de 60 obras, sobre todo novelas cortas por razones, según él mismo explica, de procedimiento. Nacido en Coronel Pringles, una localidad de la provincia de Buenos Aires, en 1967 se instala en el barrio porteño de Flores. Ambos espacios están muy presentes en su escritura. Ha dado cursos, por ejemplo, sobre Copi y Rimbaud (en la Universidad de Buenos Aires) o sobre constructivismo y Stéphane Mallarmé (en la de Rosario). Desde 1992 acostumbra publicar anualmente de dos a cuatro libros de unas 100 páginas de extensión. Cómo me hice monja (1993) fue elegida por el diario español El País como uno de los 10 libros de ficción del año, lo que le proyectó en medios literarios más amplios.

Sobre la edición

La liebre en su nueva encarnación mexicana se terminó de imprimir, como reza en la hoja legal, el 31 de agosto de 2017; mientras que Cómo me hice monja salió de imprenta el 3 de septiembre de 2017. La liebre no había aparecido en Era mientras que Cómo me hice monja ya había circulado en 2005. Un par de días después ocurriría un terremoto en México, el jueves 7 de septiembre. Posteriormente, César Aira llegaría a Querétaro para asistir al Hay Festival donde fue bombardeado por entrevistadores de todo el país.

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