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El cielo completo

Mujeres escribiendo, leyendo

Sara Sefchovich

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Editorial: Océano

Año: 2015

Páginas: 360

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La escritora Sara Sefchovich. Foto: Luistierrasnegras.com

Un antiguo proverbio chino dice que las mujeres sostienen la mitad del cielo. Para la escritora e investigadora Sara Sefchovich (Ciudad de México, 1949) las últimas décadas han develado no sólo eso, sino la entereza de todas ellas para aguantarlo enteramente. De ahí viene el título de su nuevo libro׃ El cielo completo, en el cual habla de mujeres y literatura, pasiones que la han llevado a trabajar durante 40 años en este proyecto, donde analiza la literatura escrita por mujeres.

El último cuarto del siglo XX marcó una nueva época para las mujeres, pues comenzaron a ser revaloradas, rescatadas del olvido y tomaron el protagonismo de un rubro donde siempre habían figurado los hombres. Sara Sefchovich, como pionera del feminismo en México, tiene claro lo que este movimiento ha significado para la literatura escrita por mujeres para abrirles caminos.

En esta entrevista a propósito de El cielo completo, Sefchovich habla sobre la mirada íntima de donde nace este libro, sobre sus escritoras favoritas, su alejamiento de las nuevas generaciones de feministas en México, y sobre cómo el  fracaso de la novela en nuestro país puede ayudarnos a entender la violencia que se vive en la República Mexicana.

En años recientes, usted le ha cerrado las puertas a la novela para dar paso al ensayo. ¿Por qué?

Creo que la novela en México está yendo básicamente por dos caminos y ninguno de los dos me interesa. Mi última novela la escribí hace 25 años y justamente tiene que ver con que me interesa hablarle a la gente desde una perspectiva donde lo que le diga le mueva un poco el piso. Lo que está pasando ahora en México me obligaría a hacerlo de una manera con la que no estoy hasta ahora satisfecha, que es toda la literatura que tiene que ver con violencia, con crimen y delincuencia. Para un escritor, por lo menos en mi caso, es una situación muy compleja, porque ni quiero estar en la reproducción del hecho ni quiero hacer como que no me doy cuenta de que existe. Esa situación me coloca en una perspectiva a la que no le he encontrado una posibilidad de solución en términos de novela. Empecé escribiendo ensayos sobre los temas que me interesan, que no son necesariamente nada más temas de delincuencia, sino con la situación del país. Estuve buscando en la historia, la sociedad y la cultura para darme explicaciones, sin a fuerza tener que caer en ninguno de estos caminos.

En El cielo completo me llama la atención algo׃ ¿por qué nos tardamos tanto en descubrir a las escritoras?, ¿por qué comenzamos a hablar de ellas hasta la segunda mitad del siglo XX?

La segunda mitad del siglo XX es cuando empieza lo que nosotros llamamos la Segunda Ola del Feminismo, el feminismo que no quiere nada más el derecho al voto, sino toda la idea de igualdad y equidad de oportunidades. Suceden dos fenómenos contradictorios: por un lado las mujeres se ponen de moda y por el otro la moda hace que nazca un mujerismo donde cualquier cosa que haga una mujer, ya por eso, merece un aplauso. Ninguno de los dos extremos es conveniente. Empezamos a descubrir a nuestras escritoras, pero también la facultad que tenemos para decir que no sirven o no nos gustan. Este libro me tomó 40 años. Hice una de las primeras antologías de narradoras latinoamericanas del siglo XX que se publicó en América Latina (de editorial Folio, hecha por las librerías Gandhi).

Ahí reuní, cuando no existía el internet o el fax, a autoras de todo el continente latinoamericano y del siglo XX para darme idea de cuáles eran los temas que les interesaban a las mujeres y los modos de escribir. Cuando quisimos reeditar eso ahora, nos dimos cuenta de que las cosas han cambiado y todo es agentes, derechos y hay que pagar dinero. La UNAM no se quiso meter en eso porque jurídicamente era muy complicado. Dos editoriales que se interesaron en el libro tampoco pudieron pasar adelante de todos estos requisitos y por eso terminé haciendo El cielo completo, para meter, como dicen en la televisión, un pedacito o una crestomatía. Una vez ahí me seguí con mostrar qué ha sido la literatura de las mujeres en el siglo XX en otros países, aquellos a los que tengo acceso por los idiomas que manejo, o por las traducciones buenas con que disponemos en México, y poder hacer una revisión general de qué ha pasado con lo que escriben las mujeres.

Si Virginia Woolf decía que una mujer necesitaba una habitación propia para escribir. ¿Ahora qué necesita una mujer?

Depende qué mujeres y depende de qué circunstancias hablamos. Lo de Virginia lo tomamos como una metáfora donde lo que una necesita para escribir es tiempo y un pequeño rincón donde pueda encerrarse y hacerlo. Eso sería como el equivalente hoy, pero si uno nace en una sociedad y en una familia que le permite tener educación, que le permite poder dedicarse a escribir ─que es un asunto que no deja dinero, en la mayoría de los casos─, es una cosa diferente a cuando alguien tiene que trabajar, o cuando alguien no pudo tener educación o no tiene cómo ponerse en un rincón porque viven montones de gente de la familia en el mismo cuarto. No podemos hablar de ″las mujeres″ ni de ″las escritoras″, sino de cada una en concreto׃ ¿cuáles han sido las oportunidades y las necesidades de cada una? Si alguien tiene una herencia o un marido que la mantenga, pues no está en las mismas circunstancias que alguien que tiene que trabajar y en sus ratos libres intentar escribir.

Para hablar de dos escritoras que han sido un emblema en la literatura mexicana, ¿Elena Garro o Rosario Castellanos, por ejemplo, salen un poco de esta identificación de lo femenino en la literatura?

Rosario tuvo un poco la claridad de que ella lo que estaba hablando era de lo femenino en la literatura; Elena Garro no creo que se lo haya planteado así, sino que nosotros a posteriori lo hemos visto de esa forma, por el tipo de temas y sobre todo por su vida personal. Sabemos mucho de ella y nos entinta nuestra manera de leer su literatura. En la mitad del siglo XX es cuando esto realmente se empieza a dar. Autoras de la Revolución, como Nellie Campobello, también hablaron sobre temas ″femeninos″ por así decirlo, pero la conciencia de todo esto viene en la segunda mitad del siglo XX, sobre todo en los últimos 20 o 25 años, que es cuando nosotras las empezamos a leer, comenzamos a buscar esas cosas en su literatura.

En ese sentido, ¿qué aportaciones han hecho mujeres de la literatura como las hermanas Brontë, Jane Austen o la propia Sor Juana, para llegar a este momento en el que estamos ahora?

Toda mi vida lo he dicho lo siguiente sobre Sor Juana, pero vale para todas׃ lo que ellas hicieron para romper brecha no es el hecho de que sean mujeres, o el hecho de que toquen ciertos temas o escriban de cierta manera, sino lo que nos permitieron conocer y saber. La obsesión de Sor Juana era el conocimiento, y que una mujer haya tenido esa obsesión y la siga teniendo el día de hoy es todavía una ruptura, si lo hace mejor o peor es otra cosa. Sor Juana lo hizo muy bien, pero hubo otras que intentaron escribir y escribieron muy mal, en su época y en la mía.

¿Este libro está escrito a lo largo de cuatro décadas?

No creas que 40 años continuos. En mi trabajo hay momentos en que tomo un tema, una conferencia, escribo un artículo; se van juntando los distintos materiales que voy trabajando y todos tienen que ver con literatura, con cultura, con mujeres. Después puedo revisarlos y ver qué me parece que sigue siendo vigente, y ver si cambié de opinión, porque incluso en El cielo completo pongo una nota de cómo hay autoras de las que hablé maravillas y cuando las releo ya no me interesan, porque con el tiempo se van decantando las cosas y por eso ese libro es una reunión de 40 años de trabajo.

¿Está de acuerdo con la idea de que vivimos una Cuarta Ola del Feminismo, vinculada a las nuevas tecnologías y las redes sociales?

Yo ya no estoy enterada de en qué consiste la Cuarta Ola, porque me topo con algunas feministas jóvenes que son incapaces de reconocer que esto no les fue dado desde el cielo, sino que es el trabajo de las mujeres anteriores, cuando sospechan y maltratan a quienes realmente les abrieron el camino; yo me separé de todo esto y no las he seguido y tampoco estoy cerca de ellas.

Recordaba un texto de Valeria Luiselli donde dice que recordar al feminismo de la “era Sputnik” le producía largos bostezos.

Sí, claro, le contesté en uno de mis artículos. Las personas jóvenes se levantaron y creen que el mundo ya era así, y qué padre que ellas lo sepan aprovechar porque es su libertad y su inteligencia lo que les permite aprovecharlo, pero no es cierto, el mundo es mucho más complejo, hubo mucha gente que se rompió el alma para que las cosas estén como son ahorita. Nadie de nosotros elige dónde nació. Ella, y así como ella muchas personas, tuvo la suerte de poder elegir y poder estar en un mundo donde deciden estar hoy en México y mañana en Nueva York, y pueden escoger qué escriben; así otras muchas no han tenido esa oportunidad y habría que respetar mucho al feminismo que está tratando que esas oportunidades les lleguen a todas.

¿Es posible identificar elementos particulares que definen a la literatura escrita por mujeres hoy en día?

Sigue siendo válido hablar de eso porque en ciertos tipos de culturas la literatura escrita por mujeres sigue siendo reconocible, en otras culturas donde hay más igualdad ya no necesariamente. La obra de Marguerite Yourcenar, por ejemplo, usted podría pensar que está escrita por una mujer o tal vez no, tanto en sus temas como en sus maneras de escribir. Pero no sucede así con la literatura de una Marguerite Duras: usted sabe que le escribió una mujer. En la escritura de mujeres latinoamericanas y mexicanas, prácticamente sin excepciones, es perfectamente clara la diferencia entre lo que escriben las mujeres en términos de novela, en términos de poesía e incluso en términos de crónicas.

¿De qué manera se puede identificar la carga cultural, política y social de una persona al momento de escribir?

No es tan sencillo. Las cosas no son de la A a la B y de la B a la C. El otro día un lector me dijo: ″me va a decir ahorita mismo sus fuentes para saber por qué dice lo que dice″. Esto fue en un artículo de El Universal. Las cosas no son así. Son muchos años de estudiar y captar claves de cosas que a la hora de poder analizarlas las puedes utilizar. Hay metodologías de trabajo, pero conforme uno avanza en los caminos de la investigación, adapta esas metodologías combinándolas y creando sus propias claves para entender. En cuestiones de metodología, en un libro que sacamos con la Coordinación de Humanidades de la UNAM, trato de explicar cuáles podrían ser las claves para entender esto que usted me comenta. No sé si para todas las personas es igual de claro, o si le dice distintas cosas a una persona que va iniciando, que a otra que tiene 40 años estudiándolo.

¿Por qué seguir hablando del feminismo en un contexto como el nuestro, donde vivimos en un alza de feminicidios importante en México?

Precisamente por eso, porque la gente le ha querido quitar su valor a la palabra feminista y burlarse de ella, cuando el feminismo es el modo de pensamiento y de vida que revolucionó al siglo XX, sin necesidad de sangre ni de guerras, ni de imponer la ideología a golpe de mazo, sino convenciendo a la gente de que valía la pena darles valor a las mujeres y que las mujeres aprovecharan esas oportunidades. Que algunos o algunas lo hayan convertido en pretexto para escalar, no devalúa para nada el hecho de que el feminismo tuvo ese peso, logró esas cosas y una de sus luchas hoy en día en nuestro país es justamente para terminar con la violencia contra las mujeres; feminicidios pero también violencia doméstica, atosigamiento sexual en el trabajo, en la casa, en el transporte público… todo eso es la lucha de las feministas hoy y para mí merecen todo nuestro respeto y agradecimiento.

¿Qué opinión tiene sobre los que piensan que ya no deberíamos estar hablando de feminismo sino de equidad de género?

—El feminismo se propone la equidad de género. Ojalá lleguemos a un punto en que no se tenga que pelear por eso; que la equidad exista, para mí y para las millones de mujeres para quienes hoy no existe. Yo, como ejemplo de la clase media que ha tenido educación, vivo agradecida, pero somos una minoría, en México y en el mundo. Debe existir el feminismo mientras estas oportunidades que tuvimos nosotras no lleguen a todas las demás.

Alfonso Navarrete – Jefe de Información de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA.

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La experiencia de leer

Sobre la autora

Sara Sefchovich (Ciudad de México, 1949) es socióloga, historiadora, escritora, investigadora, traductora. Estudió sociología en la UNAM donde también recibió su maestría; después se graduaría como doctora en historia de México, y actualmente forma parte del Instituto de Investigaciones Sociales. Su novela debut: Demasiado amor (1990) recibió el Premio Agustín Yáñez. Entre otros de sus libros, se encuentran las novelas: La señora de los sueños (1993), Vivir la vida, México (2000) y múltiples ensayos como Las primeras damas (1982), Ideología y ficción en la obra de Luis Spota (1988), La suerte del consorte (1999), País de mentiras. La distancia entre el discurso y la realidad en la cultura mexicana (2008) y ¿Son mejores la mujeres? (2011). Mantiene una columna en el periódico El Universal desde hace 20 años.

Sobre la edición

El cielo completo. Mujeres escribiendo, leyendo es el resultado de décadas de trabajo por parte de Sara Sefchovich. El libro se divide en tres partes: un catálogo de escritoras que incluye la recepción crítica de sus respectivos textos; en la segunda Sefchovich confronta sus propias lecturas y en la tercera esboza una conclusión a las preguntas de “por qué” y “cómo” escriben las mujeres.

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