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El inconcebible Universo

Sueños de unidad

José Gordon

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Ilustraciones: Patricio Betteo

Editorial: Sexto Piso Ilustrado

Año: 2017

Páginas: 236

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José Gordon. Foto: Epecial/DAF

Cuando en 1799 encontraron la piedra Rosetta, poco esperaban los militares franceses de la antigua estela. Hoy, la hemos vuelto sinónimo de traducción y conexión entre mundos, en específico, de la historia y la literatura entre Grecia y Egipto. Curiosamente en el mundo de la física existe un paralelo similar entre las partículas elementales y la teoría de cuerdas. Pero como diría Shakespeare, “hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las soñadas en tu filosofía. Si te dijera que la ciencia y el arte caminan de la mano por un mismo camino, ¿me creerías? ¿O me llamarías loca por proponer que estos dos archienemigos son en realidad almas gemelas?” La física cuántica, las matemáticas y la literatura son procesos desarrollados por el ser humano con la finalidad de entender al sumamente complejo y maravilloso universo. Es por ello que entre artistas y físicos ha surgido una relación de mutua inspiración que podemos observar tanto en la clara relación bidireccional entre Escher y Penrose, y el más misterioso pero no menos apasionante vínculo entre el proyecto ALICE, desarrollado en el Gran Colisionador de Hadrones (CERN) y la obra de José Emilio Pacheco.

“Arte y ciencia son dos mundos que están en la frontera de la percepción”, dice José Gordon, autor de El inconcebible Universo. Sueños de unidad. Gordon plantea que al yuxtaponer ciencia y arte, dichos mundos pueden ser empleados como puerta de acceso al otro, valiéndose para ello de un delicioso entretejido de entrevistas a científicos de vanguardia como el premio Nobel de Física George Smoot, Roger Penrose y Leonard Susskind, con reflexiones circundantes al Aleph de Borges, los cronopios de Cortázar y la matemúsica de Amos Oz. Como punto de partida, toma la figura del abrazo, proponiendo que un acto tan sencillo puede unir dos mundos que en apariencia funcionan perfectamente bien en su unitario aislamiento.

Gordon dedica cada uno de sus capítulos a la exploración dual de teorías científicas y su nexo poético, por ello estructura su narrativa a partir de la comparación del poema El Camino no Elegido de Frost y el “Camino de los senderos que se bifurcan” de Borges. En el primero, un hombre se encuentra ante dos caminos y debe de decidir cuál toma, a sabiendas que elegir uno significa perder la posibilidad de vivir el otro. Mientras que en el segundo, se da la posibilidad de recorrer ambos caminos. En medio de esta diatriba surge el vínculo con la teoría de las cuerdas que plantea que en efecto hay una dimensión donde se pueden vivir ambos caminos.

Con esta reflexión inicia un recorrido de los diferentes caminos tomados por el hombre con el afán de encontrar la teoría que lo explique todo. No es sorpresa por ello que brote entre las páginas la Teoría del Todo (Theory of Everything; TOE, por sus siglas y desarrollada por el físico Stephen Hawking), “la búsqueda de Hawking por descubrir una idea única y exquisita a partir de la cual fluye toda realidad física”. La cual a su vez sirve para explorar el estrecho lazo que existe entre el pensamiento físico y la música, presentando para esto el trabajo de Amos Oz, quien también sueña con la unidad. “Ésta ha sido la tentación por un largo tiempo. Ciertamente, Einstein tuvo esta tentación: descubrir una teoría que lo abrace todo, que lo explique todo. Realmente no tuvo éxito en esto. ¿Existe una teoría como tal o no? Realmente no lo sé, pero me encantaría pensar que la hay. ¿La encontrarán en mis días? Probablemente no. ¿La encontrarán alguna vez? No lo sé, pero me gusta la idea de que tal teoría que lo abarque todo sea posible, porque es una idea reconfortante. Es esencialmente una idea religiosa. No tiene que ver con Dios, no tiene que ver con la sinagoga, no tiene que ver con la Iglesia, pero es una idea religiosa”.

El autor del El inconcebible Universo delata que él también es un hombre de ciencia, al no contentarse con sugerir la relación arte-ciencia. Gordon posiciona -mediante entrevistas, audio y bibliografía- evidencia de su hipótesis. Fabiola Giannoti, directora del CERN (Consejo Europeo para la Investigación Nuclear), es entrevistada sobre lo que la impulsa a seguir investigando. Cita su curiosidad, la necesidad de aprender más y más, pero Gordon demuestra que detrás de la científica hay una virtuosa del piano; compara su labor con la búsqueda de Dante en La divina comedia. “El conocimiento fundamental tarde o temprano rinde frutos, ya que el progreso se basa en ideas, en nuevos derroteros”. Si se mata el conocimiento, la evolución queda estancada. La mente humana está avivada por la inteligencia y por el arte. Ambos son nuestros derechos… No deberíamos detenernos porque no rindan frutos inmediatos. Dante Alighieri solía decir: no nacemos para vivir como ignorantes sino para buscar la virtud y el conocimiento.

Un punto muy importante dentro de la reflexión del divulgador científico es alentar a conquistar lo imposible. El llamado al ensanchamiento del horizonte es palpable especialmente en las palabras del físico y matemático estadounidense Edward Witten: “a veces deseamos alcanzar lo que nos sobrepasa”. Como dice el poeta, ¿si no para qué esta el cielo?

El sueño de unidad de José Gordon es una obra de divulgación científica, pero más que eso es un manual filosófico que invita a retomar el pensamiento indagador que teníamos cuando éramos niños. Cito como evidencia un apartado en el cual discute con Penrose el diseño de su famoso triángulo: “A los ochenta y un años, Penrose sigue desafiando la lógica aparente. Mantiene la curiosidad de un niño… Al ver su rostro recuerdo lo que decía el escritor Bruno Schultz: ‘Debemos madurar hacia la infancia’”. Osar soñar con el principio de universalidad en tiempos gobernados por el postmodernismo suena quijotesco, pero los hay que encuentran su motor de vida en la búsqueda de lo imposible. ¿Quiénes son estos cazadores? Son los científicos y los poetas que se niegan a verse atrapados por el dogma.

Myhrra Duarte - Comunicóloga especializada en cultura.

 

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La experiencia de leer

Sobre el autor

José Gordon (México, 1953): novelista, ensayista y traductor. Su labor de difusión científica y cultural en la galardonada serie Imaginantes y el programa La oveja eléctrica lo ha consolidado como una de las voces preferidas del público. En 2013 recibió el Premio Nacional de Periodismo en divulgación científica y cultural. Actualmente es co-creador del proyecto Mare Nostrum: el universo de la ciencia y la poesía, una nueva serie de capsulas televisivas impulsada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Sobre la edición

El inconcebible Universo. Sueños de unidad es un ensayo compuesto por 31 capítulos ilustrados por Patricio Bettsero. Es un texto vivo innovador en la manera en que interactúamos con los textos gracias a códigos QR que al ser escaneados llevan a videos animados y entrevistas que clarifican los conceptos explicados.

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