Home»El nacimiento imperfecto de las cosas

El nacimiento imperfecto de las cosas

La gran búsqueda de Dios y la nueva física que cambiará al mundo

Guido Tonelli

linea-verde

Traducción: Nicolás Pastor

Editorial: Lince Ediciones

Año: 2017

Páginas: 302

linea-verde

bolsitaCómpralo aquí

El físico italiano Guido Tonelli. Foto: Enrique Villarino / El Confidencial.

Si te dijeran que la ciencia y la poesía son dos caras de la misma moneda más que dos monedas separadas, ¿cómo responderías? El descubrimiento del Bosón de Higgs, uno de los hallazgos más importantes de la física en las últimas décadas, es el resultado de un grupo de científicos que se atrevieron a ir más allá de los límites del conocimiento y soñar como los poetas: con cosas que nadie más podía ver.

El nacimiento imperfecto de las cosas (2016), del físico Guido Tonelli, es la narración en primera persona de una aventura que culminó con un premio Nobel. Tonelli construye a través de anécdotas personales la crónica de cómo él, y su equipo en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), hallaron algo que se ajustaba en 95% al comportamiento de la llamada “partícula de Dios”.

Actualmente se estudia el universo a través de las leyes del modelo estándar, el cual permite a los científicos tener un punto de partida para acercarse al estudio de la relación entre partículas y fuerzas. El modelo parte del acuerdo de que la materia que nos rodea es el resultado de la interacción de las partículas fundamentales: los quarks (up, down, strange, charm, top, bottom),  y los leptones (muy esquemáticamente: electrones, muón, tau, electrón-neutrino, muon-neutrino y tau-neutrino). Asimismo hay cuatro tipos de interacción (fuerzas), aunque el modelo estándar solo considera tres: el electromagnetismo, la interacción débil y la interacción fuerte. La fuerza excluida es la gravedad. Bajo este supuesto, las partículas interactúan a través del intercambio de otras partículas, los bosones mensajeros. El gran conector faltante en la teoría es que no explica cómo las partículas obtienen su masa.

He aquí la relevancia de la teoría del Bosón de Higgs, desarrollada en la década de 1960 por Peter Higgs y otros científicos. No es una teoría fácil de divulgar. Por eso, el ministro de ciencia británico William Waldegrave anunció que premiaría con una botella de champaña al físico capaz de explicar de manera más clara el bosón de Higgs al público en general. El ganador fue David Miller, quien pidió que imaginásemos al universo como una gran fiesta: primero observamos cómo un individuo poco conocido pasa por la habitación rápidamente; luego llega un invitado más popular a quien todos desean saludar (los bosones de Higgs), por lo que su paso se alenta, es decir, recibe una gran cantidad de masa.

La teoría no dice exactamente qué masa tendría la partícula. Además, encuentra en su centro la necesidad de estudiar la partícula de Higgs, la cual desde su teorización ha sido un gran dolor de cabeza para los físicos, ya que como partícula tiene una vida extremadamente corta: casi en el momento en que se produce se descompone en otras. Por ello, surgió el proyecto liderado por Tonelli: el Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), un tubo de 27 km que tuvo un costo de 10 mil millones de dólares (130,900 millones de pesos) donde chocan protones a altas velocidades con la finalidad de recolectar datos sobre sus colisiones y a partir de ellos identificar la apariencia de Higgs

El nacimiento imperfecto de las cosas (2016) se lee como podría leerse una novela de aventuras o como se ve una película de suspenso: de golpe, desdibujando el “yo” en el narrador y la trama. Esto se debe, a grandes rasgos, a que  Tonelli brinda al estudio de la “partícula de Dios” algo que solemos por costumbre borrar de la ecuación de los grandes hitos científicos: el factor humano.

Guido Tonelli, nuestro narrador, hace su aparición desde la primera página del libro y no tiene miedo alguno en demostramos su cáustico sentido del humor. Gracias a sus comentarios cargados de anécdotas, un relato que podría resultar pesado en manos de otro autor se vuelve ligero. Este profesor italiano de física puede presumir de una pluma gobernada por el argot de su profesión gracias a su experiencia ganada tras varios experimentos en el CERN, y al hecho de que presentó la primera prueba de la existencia del bosón de Higgs junto con Fabiola Giannoti, descubrimiento que llevó a Francois Englert y Peter Higgs a obtener el premio Nobel de Física en 2013. A partir de entonces, Tonelli se convirtió en uno de los físicos más famosos y poderosos del mundo: paseó por las instalaciones del CERN junto al ex presidente francés Sarkozy, el empresario e inversionista sudafricano Elon Mosk, inclusive con los astrónomos del Vaticano.

Sin embargo, nunca se vanagloria de su propia condición como celebridad, y en este libro deja que su pasión por la física permee su prosa, y así nos lleva con él a experimentar la emoción de descubrir el bosón de Higgs junto a sus lectores: “Todo científico, al menos una vez en la vida, ha soñado con vivir ese momento mágico en que se asoma por un instante al borde del abismo que señala los confines de nuestro conocimiento y echa un vistazo más allá; y espera que lo que ve y que por un momento solo él conoce cambiará profundamente la visión del mundo, la vida, la sociedad, el futuro de la humanidad. Merece la pena dedicar una vida entera a este sueño”.

Mientras acariciamos las páginas del libro, se construye ante nuestros ojos la vida de cientos de científicos que competían de una manera muy particular por ser los primeros en encontrar la partícula de Higgs. Por un lado, alrededor del CERN se agrupaban dos grandes equipos del LHC y el ATLAS (siglas en inglés del Aparato Toroidal del Colisionador de Hadrones). La competencia se planteó entonces como un match de tenis entre Estados Unidos y Europa, aunque fue la competencia más extraña del mundo, pues salvo en algunos detalles, los directores de los experimentos del LHC y el ATLAS se apoyarían mutuamente para salir adelante, compartiendo dudas, tensiones e inclusive materiales cuando fuera necesario.

 

Sin embargo, no es lo mismo una competencia justa que la ausencia de la competitividad. Si hubo una fuerza dominante en la búsqueda del Higgs, fue el deseo de ser el primer equipo en dar con una evidencia digna el premio Nobel. El mantra que el mundo le lanzaba a los investigadores era “Olvidad al Higgs, muchachos”, pero más que apagar el fuego el mensaje lo avivaba. Es por ello que cuando Tonelli enumera una tras otras las fallas que sufrieron los del LHC antes de poder comenzar a funcionar adecuadamente, sentimos como lectores que nuestra responsabilidad fundamental es decirles que rendirse no es una opción.

Con o sin nuestro apoyo, la historia demuestra el tesón de este grupo de hombres y mujeres que lucharon contra un incendio, competidores con fondos más cuantiosos y mejor tecnología, e inclusive contra la misma muerte. Mientras que Tonelli lideraba al equipo del LHC de día, por la noche manejaba hasta el hospital en el que su padre pasaba sus últimas horas. Pero más que darse protagonismo, el físico se usa a sí mismo como pretexto para señalar el sacrificio de sus compañeros que se perdieron acontecimientos familiares y amistosos por la responsabilidad que sentían por su labor. Fueron años fascinantes “pero también llenos de problemas. En ocasiones, las tecnologías propuestas por un grupo no funcionan bien y hay que rechazarlas y cambiar totalmente de rumbo, otras veces, unas personas que llevan años trabajando en una solución, ven cómo se esfuma en cuestión de segundos. Algunos no pueden soportar la desilusión y abandonan el proyecto; después de dolorosas discusiones, los caminos que nos han unido durante años de esfuerzo y sufrimiento terminan por separarse”.

Tonelli narra su aventura en esta etapa de descubrimiento e investigación como un llamado a la juventud. Los invita a atreverse y les demuestra que si el bosón pudo llegar a “tocarse” con la mirada, fue gracias a jóvenes que se atrevieron a aceptar un desafío con entusiasmo y disciplina. Para el físico, el futuro de la ciencia se encuentra en manos de las nuevas generaciones con invectivas como la siguiente: “Si estáis persiguiendo un sueño no escuchéis a quien intente frenaros, aunque sea el físico más reputado del mundo, seguid el impulso de vuestra pasión; quizá no consigáis cumplir vuestro sueño, pero al menos no os arrepentiréis”.

La belleza de El nacimiento imperfecto de las cosas se encuentra en que es un bastión de esperanza. Anima a los físicos aficionados y del futuro a ver lo invisible sin miedo, ya que lo que hoy son observaciones mañana podrían ser el futuro como lo demuestra la invención del internet y las nubes de datos, ambos resultados de necesidades del equipo interno del CERN. Pero también impulsa a seguir adelante a todo aquel que ha tenido un sueño a no darse por vencido, a decir sí o sí ante la adversidad y aprender de los errores para seguir andando.

Myhrra Duarte - Comunicóloga especializada en cultura.

[]

linea

La experiencia de leer

Sobre el autor

Guido Tonelli (Casola in Lunigiana, 1950): físico italiano especializado en el estudio de las partículas. Fue uno de los protagonistas en el descubrimiento del Bosón de Higgs en las instalaciones del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés). Es profesor de física en la Universidad de Pisa y uno de los colaboradores invitados más reconocidos de la Organización Europea para la Investigación Nuclear. En 2012, con motivo de su investigación sobre el Bosón de Higgs, recibió el Special Fundamental Physics Prize y fue incluido en la Orden del Mérito de la República Italiana con el título de Comandante (Commendatore).

Sobre la edición

El nacimiento imperfecto de las cosas es el primer libro de divulgación científica de Lince Ediciones, que tiene en su catálogo una variedad de libros dedicado a temas como la guerra, el terrorismo y la represión política, la expropiación de la salud, gastronomía, ecología, globalización, periodismo y nuevo periodismo. Lince Ediciones llega a México ahora gracias a Jus y Malpaso que han incorporado a esta editorial en su esfuerzo por poner sobre la mesa los temas de mayor interés en el mundo contemporáneo.

linea

 

También puedes leer

 

Guido Tonelli, un exégeta del cosmos

"Soy físico porque amo la filosofía"

Cómo se hace un bosón de Higgs

linea