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La doble vida de Jesús

Enrique Serna

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Editorial: Alfaguara

Año: 2016

Páginas: 344

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El escritor Enrique Serna. Foto: Especial.

Jesús Pastrana tiene 43 años, 20 de ellos dedicados a la militancia en el Partido Acción Democrática y al servicio público en el ayuntamiento de Cuernavaca. Durante esos años ha ejercido la “dorada medianía” que Benito Juárez estipulaba como el modelo de la burocracia mexicana, o sea, la de un servidor probo, honesto, que no ha usado el cargo para enriquecerse ni como simple trampolín a otros puestos. Es un perfecto “godín” dentro de la pirámide de su partido y su administración local, que está en vísperas de elegir a la siguiente generación de padistas con miras a rejuvenecer su imagen como partido y reemplazar a sus viejos cuadros.

Pastrana se perfila como el próximo candidato a la alcaldía de Cuernavaca; o al menos eso piensa él, junto a los periodistas que lo apoyan en filtraciones off the record y columnas de opinión de chismes políticos. Nada podría salir mal rumbo a la consagración de su servicio público, una trayectoria intachable y una personalidad buenista aunque no exenta de colmillo pragmático. Pero como sucede a los mataditos de este país, Pastrana tendrá que tragarse el sapo de ver cómo el PAD nombra como candidato a un patán, putañero y corrupto compañero de su generación de militantes, la clase de político que parece ganar (ironías del cruce entre realidad y ficción) las elecciones en el que ahora ya es el estado de “la eterna balacera”.

Tras la derrota podremos ver a un Jesús menos provecto, pero más simpático, un hombre con sus propios dobleces y enjuagues acaecidos, eso sí, en los rumores de su vida privada: veremos el otro lado de Jesús, capaz de enamorarse de Leslie, una chica transexual, a la que conoce en la farra que se revienta a pocos días de divorciarse y perder la candidatura; también al Jesús que decide ceder a la imagen del burócrata servil y cumplido, en favor del político dispuesto a hacer lo que sea para alcanzar el poder.

El entorno y las referencias de La doble vida de Jesús son conocidos y hasta arquetípicos de la novela negra mexicana: chantajes políticos, crímenes contra periodistas, el machismo institucional, el arreglo entre partidos y cárteles que primero es pragmatismo administrativo y luego termina en complicidad. Todo esto también parece ya el contenido predeterminado de la narrativa sobre el narcotráfico, donde se sabe a ciencia cierta quién es quién, aunque políticos y narcos estén imbricados en obra y alma.

Sin embargo, estos elementos en la mano de Serna adquieren una dimensión menos grave y maniquea, gracias a que el novelista entresaca de todas estas situaciones y personajes el humor, que sólo puede surgir de la podredumbre y el fracaso de la sociedad. De la misma manera que un clásico de la literatura mexicana como lo fue Jorge Ibargüengoitia, Serna delinea en La doble vida de Jesús un episodio nacional estrambótico pero no exento de comicidad, donde las tribulaciones de un político en Cuernavaca se deben a una serie de estupideces encadenadas y no sólo a un destino avasallador o una maldición con genes mexicanos.

La doble vida de Jesús tiene, además, la peculiaridad de leerse como un all-hits de Enrique Serna, como si la novela fuera una cámara de ecos de otros libros del autor: están aquí el mencionado pobre diablo de “El matadito”, cuento de El orgasmógrafo; la pasión sexual y amorosa de dos marginados, que aparecía en Besos de segunda mano; el seguimiento de la reyerta pública y moral del hombre político que lo encumbró en El seductor de la patria; el comentario político y sarcástico de libros como Las caricaturas me hacen llorar o Giros negros. Todo eso que puebla la imaginación de Serna: desde matrimonios fracasados, hasta el hampa de cuello blanco y los sindicatos negros del narco, safaris nocturnos, regalos de bodas, líos de faldas, ese microcosmos que le ha dado a Serna tantos lectores e imitadores.

Contra la teoría de que un individuo tiene en sí mismo la voluntad y la potencia para cambiar (ya no digamos la realidad circundante, sino su propio destino), La doble vida de Jesús nos muestra los empeños de un bienintencionado en tiempos donde éstos son una anomalía y hasta una cualidad indeseable, tal como se anuncia desde el epígrafe de José Ortega y Gasset que abre la novela: “Podemos perfectamente desertar de nuestro destino más auténtico, pero es para caer prisioneros en los pisos inferiores de nuestro destino”.

Olmo Balam – Editor de Correo del Libro.

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La experiencia de leer

Sobre el autor

Enrique Serna (Ciudad de México, 1959): narrador y ensayista; estudió letras hispánicas en la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM; ha colaborado en “Sábado”, suplemento de unomásuno; ConfabularioCríticaLetras libresNexos y El Universal; entre sus obras destacan: El seductor de la patriaÁngeles del abismoGiros negrosFruta verdeEl orgasmógrafoLas caricaturas me hacen llorarEl miedo a los animalesAmores de segunda manoSeñorita MéxicoUno soñaba que era rey y La doble vida de Jesús; ha recibido, entre otros, el Premio Mazatlán de Literatura 2000 por El seductor de la patria; el Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para obra publicada por Ángeles del abismo y el Premio de Narrativa Antonin Artaud (2010, Francia) por La sangre erguida.

Sobre la edición

La obra de Enrique Serna se ha publicado en diversas editoriales, aunque la mayoría de sus obras están ahora en el catálogo de Planeta, bajo sellos como Seix Barral; entre los que se encuentran Señorita México, Ángeles en el abismo, El seductor de la patria y El orgasmógrafo. En Cal y Arena se editaron sus artículos de opinión de Giros negros y el que quizá sea su volumen de cuentos más recordado: Amores de segunda mano. En Penguin Random House aparecieron La doble vida de Jesús, El miedo a los animales y Genealogía de la soberbia intelectual.

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