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Las metáforas de la crítica

Evodio Escalante

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Editorial: Gedisa/Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa

Año: 2015

Páginas: 288

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Evodio Escalante. Foto: Nexos

Es casi una obligación del crítico literario poner en crisis su profesión, su disciplina, su método. La crítica misma, nacida por vía negativa y en aparente dependencia de un objeto –sea este una novela, una sinfonía o una película-, pareciera una hija bastarda de las artes. Por eso, como si fuera una pregunta obligada y constante, quienes se dedican a ella tienen que examinar una y otra vez qué es la crítica.

La pregunta resulta más interesante en tiempos en que, por un lado, los estudios literarios se han convertido en una secta de iniciados con su propia jerga; y, por el otro, en tiempos en que los críticos de corte ensayístico rivalizan con los novelistas y cuentistas en los terrenos de la prosa y del arte.

Evodio Escalante nos propone en este libro una visión (y un ejercicio) de la crítica entendida como un ejercicio de metáforas. Escalante –quien en 2016 cumplió 70 años-  no es la excepción en esta serie de cuestionamientos básicos y abre este volumen con una conjetura sobre el oficio: “El crítico necesita darse constantemente un objeto. Esta carencia es su aliciente principal. Por fortuna, a su lado siempre se encuentran los relatos, las novelas, los poemas y, por supuesto, en trance de emprender la crítica de la crítica, los insinuantes discursos de sus colegas”.

Esto último se refleja en la amplia conversación que Escalante desarrolla con sus congéneres. En primer lugar, con la tradición literaria mexicana y sus intérpretes: Carlos Monsiváis, José Joaquín Blanco, Antonio Alatorre, Jaime Moreno Villarreal, José Luis Martínez, José Aguilar Mora, Christopher Domínguez Michael; y los escritores-críticos, Octavio Paz, Carlos Fuentes y Alfonso Reyes. Muchos de ellos, han acompañado a Escalante, como coetáneos y no pocas veces como contrincantes (mas no enemigos) en los suplementos y revistas culturales. Si Escalante discute con ellos desde la diferencia, no puede decir que no haya habido una tradición abundante en la crítica mexicana.

Mención aparte merece el diálogo de Escalante con otros precursores, como Platón (considerado como dramaturgo o ensayista, según se vea), Aristóteles, Novalis o Schlegel. Y de ahí a los grandes maestros de la crítica y la teoría literaria del siglo pasado: Seymour Menton, Michel Foucault, George Steiner, Roland Barthes, Greimas, Todorov, Deleuze, Derrida, Walter Benjamin, Lyotard… Estos aparecen aquí no como las estatuas de la academia de las letras sino como pensadores cuyos métodos, errados o no, no ensombrecen su ímpetu intuitivo, su capacidad para imaginar la literatura en diferentes dimensiones.

Al principio del libro, Escalante ofrece una clasificación básica de los temperamentos críticos: el autoritario, el democrático y el contingente. ¿Dónde situar al propio Evodio Escalante? Quizá en la segunda vertiente, en la de los lectores que no pretenden regir sobre los libros pero que tampoco asumen una actitud de inferioridad frente a ellos. Escalante profiere opiniones y juicios contundentes pero nunca pierde de vista que la crítica es el ejercicio del ensayo, que a su vez es el ejercicio de las metáforas, de la ironía, de lo inconcluso. Eso sí, también la crítica vista como una creación que no renuncia, a pesar de su belleza o de su poderío a su papel suplementario (que no subordinado) frente a otras creaciones.

La prosa de Escalante es una de las pocas en la crítica hispanohablante capaz de integrar el registro de voces o los puntos de vista teóricos de un Benveniste o un Bajtín sin entorpecer su disertación sobre el lenguaje colectivo de Juan Rulfo o una discusión con Carlos Fuentes; o poner cara a cara a Paul Ricoeur para analizar la pertinencia del concepto de Alfonso Reyes sobre el ensayo como “centauro de los géneros”.

Y eso sólo por hablar de algunos de los capítulos de este libro en que encontramos una reivindicación de La Onda como revolución y no como ocurrencia literaria; sobre la potencia sosegada de escritoras mexicanas como Josefina Vicens, Inés Arredondo o Amparo Dávila; el hipernacionalismo de Carlos Monsiváis; la estatura de Paz como el gran ensayista de México (sobre todo por sus prosas de vejez, La llama doble, Itinerario y Un más allá erótico: Sade); de cómo la crítica ha colonizado la poesía (si la poesía puede existir desde las vanguardias hasta nuestros días será a condición de que sea subversiva) y la literatura en general; una vuelta y revuelta alrededor de “La muerte permiso”, el cuento inacabable de Edmundo Valadés; la crítica frente a escritores excéntricos como José Revueltas y Juan Vicente Melo; la suficiencias de la ironía en Ibargüengoitia como recurso retórico; una relectura de las novelas de Ignacio Manuel Altamirano; una discusión con Antonio Alatorre con Sor Juan Inés de la Cruz de por medio y, para cerrar, la clave de este libro: una exploración del ensayo como experimento e improvisación de las ideas.

Al final de estas Metáforas de la crítica, da la impresión de haber recorrido, autores más autores menos, la historia de la literatura mexicana, especialmente la del siglo XX. La propia belleza de estos ensayos vuelve implícita la pregunta inicial: ¿Qué es entonces la crítica?, ¿ama o esclava ante la creación literaria? La respuesta queda en el aire pero lo que sí está claro es que estamos ante un ensayista puro; aquel que produce un conocimiento que llega por vía de la intuición -la abducción de Peirce-, que recurre a la seducción antes que la persuasión; la conjetura y no la conclusión como medio y punto de llegada. Por eso Evodio Escalante, además de ensayista, es también un lector libre.

Olmo Balam

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La experiencia de leer

Sobre el autor

Evodio Escalante (Durango, 2 de enero de 1946) es ensayista, antólogo, crítico y poeta. Licenciado en derecho. Obtuvo la maestría en letras y posteriormente el doctorado en la misma especialidad en la FFyL de la UNAM. Fue director de Difusión Cultural de la UAM de 1982 a 1985. Es profesor e investigador de tiempo completo en el Departamento de Filosofía de la UAM-Iztapalapa. Ha colaborado en Casa del Tiempo, La Cultura en México, suplemento de Siempre!La Gaceta del FCE, La Jornada Semanal, Proceso, y Sábado. Coordinó la edición crítica de José Revueltas, Los días terrenales, Conaculta, Archivos, 1992. Obtuvo el Premio de Poesía Iberoamericana Ramón López Velarde 2009.

Sobre la edición

Una primera edición de Las metáforas de la crítica apareció en 1998, cuando muchos de los escritores de los que habla el libro todavía vivían. Ahora, el título reaparece en  la colección Esquinas de editorial Gedisa, reunión de títulos dedicados a la  crítica, el ensayo y la literatura. La colección incluye libros como Juan Carlos Onetti: caprichos con ciudades de Rocío Antúnez, Walter Benjamin. Una biografía de Bernd Witter, La búsqueda intermitente. Diario íntimo de Eugéne Ionesco, Hombres en tiempos de oscuridad de Hannah Arendt, El gran Código. Una lectura mitológica y literaria de la Biblia de Northop Frye, Lenguaje y silencio, Antígona y En el castillo de Barba Azul, los tres de George Steiner.

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