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Libros. Historia ilustrada de México

Tomás Granados Salinas

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Editorial: Secretaría de Cultura- DGP

Colección: Historia Ilustrada de México

Año: 2017

Páginas: 212

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Una imagen de la Librería Madero en su actual domicilio en la calle Isabel la Católica. Fotografía: Ale Carbajal-Time Out México.

La primera imprenta del continente americano llegó a la Ciudad de México durante el otoño de 1539, sólo un siglo después de la invención de los tipos móviles por parte de Johannes Gutenberg. Su localización exacta sigue causando controversia, pero lo más probable es que su domicilio se encontrara en la Casa de las Campanas, a un costado de la Catedral Metropolitana, tan sólo 18 años después de la Conquista y destrucción de Tenochtitlán. La casa, que estaría a cargo del impresor italiano Juan Pablos, no sólo fue la primera imprenta de México y del resto de América, también se anticipó a Madrid en la producción de libros.

Este parecería un inicio prometedor para la historia del libro impreso en México y para lo que vendría después. Pero tras casi cinco siglos entre legajos, papel, fuentes tipográficas, el redescubrimiento de los códices mesoamericanos, la fundación de casas editoriales, secretarios de Educación, libreros legendarios, y hasta la masificación del libro de texto y de bolsillo, ¿cuál es la situación de los libros en nuestro país medio milenio después?

En Libros recorremos a través de cinco capítulos la historia del libro en México. El recorrido comienza con una introducción a los “códices” prehispánicos (esa historia que es en gran medida la de decenas de bibliotecas incendiadas y por siempre perdidas), y sigue con la aparición de la imprenta y el papel; después un recuento sobre la distribución y venta de libros (que va desde los parianes virreinales hasta las cadenas de librerías y las ferias del libro de nuestros días), así como de la evolución de los mecanismos de control, desde la censura inquisitorial a la legislación de derechos de autor y el precio único.

Por último, Granados Salinas dedica un capítulo a uno de los fenómenos más peculiares de nuestro cosmos libresco: el Estado editor, aquel que después de la Revolución Mexicana instituyó (comandado por José Vasconcelos y otros intelectuales ateneístas) como pocas veces en la historia, la importancia del libro en la vida nacional. Desde los libros verdes que Vasconcelos produjo para la Universidad Nacional, la colección Cvltura, el Estado mexicano dio luz a algunas de las empresas editoriales más ambiciosas del orbe hispanohablante: el Fondo de Cultura Económica en primera instancia, y posteriormente la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg).

Esta narrativa de tirajes masivos y episodios de controversia política (como el despido de Arnaldo Orfila del FCE por parte de Díaz Ordaz), le da al volumen un componente político que se engarza al resto de los capítulos: el libro como historia, materia, mercancía, como texto y como herramienta educativa, en un país que ha puesto al libro en un pedestal, pero a las afueras de la vida cotidiana.

Así como la historia que plantea su autor, la iconografía que la acompaña no se limita a la reproducción de información sobre libros (portadas, índices, bibliografías, colofones, etc.), sino que incluye pinturas y esculturas de artistas mexicanos que evocan el papel del libro en nuestra historia, tal es el caso de lienzos famosos como La patria de Jorge González Camarena, y algunos menos conocidos como Una niña aprendiendo historia de Ángel Zárraga. Asimismo, hay fotografías de librerías de viejo, de remates de libros y hasta de un cartel que anunciaba la primera edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (que en aquella ocasión apenas pudo confirmar a siete editoriales, un recordatorio de lo mucho que ha crecido esa fiesta del libro en Jalisco en sus primeros 30 años).

Libros propone una historia que culmina casi como al principio y Tomás Granados Salinas elige una metáfora para concluirla: el ajolote, ese anfibio reverenciado y hermoso, pero incapaz de superar su estado larvario. O sea, un mundo del libro suspendido en su adolescencia, quizá lastrado por los atavismos de un relato que no se inició con los libros de Juan Pablos, sino con los códices y los amoxcalli de los antepasados mesoamericanos, también hermosos pero confinados a un público mínimo y elitista. Quizá no sea un planteamiento muy optimista, pero sirve para darle el tono a este volumen ilustrado y a nuestra paradoja perpetua: la de un país que nació al amparo de los libros pero que sigue en busca de sus lectores. Que la lectura de este libro sirva para convertir al ajolote en salamandra.

Olmo Balam – Editor de Correo del Libro.

 

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La experiencia de leer

Sobre el autor:

Tomás Granados Salinas (Ciudad de México, 1970): licenciado en matemáticas aplicadas y maestro en finanzas por el ITAM; cursó la maestría en edición de la Universidad de Guadalajara. En 1997, contribuyó a formar el suplemento de libros Hoja por hoja. En 2003, puso a caminar la colección Libros sobre Libros, que publica materiales para los profesionales del mundo editorial, y en 2007 la serie QED que en coedición con la Secretaría de Cultura (entonces Conaculta) publicó obras de divulgación de las matemáticas. Dirigió durante dos periodos (2004-2006) y (2011-2016) La Gaceta del Fondo de Cultura Económica; posteriormente, de 2013 a 2016 fue gerente editorial del FCE. Es autor de Sin justificar: Apuntes de un editor; de los libros de cuentos Pretextos para un velorio y Olvidos memorables; de la bibliografía El dibujante de triángulos. Euclides y, junto a Marina Garone Gravier, de Bibliotecas. Actualmente dirige la editorial Grano de Sal.

Sobre la edición:

Así como sucede en el resto de libros de la colección Historia Ilustrada de México, el componente visual es tan importante como el escrito, por lo que las ilustraciones a color, reproducidas con atención al detalle y a las fuentes de donde provienen las imágenes, convierten a este volumen en una pieza didáctica y abierta a todos los públicos. Entre otros de los títulos de Historia Ilustrada de México están: Literatura de Pablo Escalante, Mujeres de Julia Tuñón, Códices de Xavier Noguez y Arqueología Enrique Vela.

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