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Prosas reunidas

Wisława Szymborska

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Traducción y prólogo: Manuel Bellmunt Serrano

Editorial: Malpaso

Año: 2017

Páginas: 560

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Szymborska. Foto: Piotr Guzik/Fotorzepa/Forum.

¿De dónde viene la inspiración? Ha sido una pregunta que muchos han tratado de responder y pocos lo han logrado tan acertadamente como Wisława Szymborska, la poeta desconocida para Occidente hasta 1996, cuando ganó el Premio Nobel de Literatura, en cuya ceremonia dedicó unas palabras al respecto: «Yo misma he evadido el asunto cuando me lo han preguntado», dijo entonces, para concluir líneas después׃ «la inspiración no es privilegio exclusivo de los poetas ni de los artistas en general. Hay, hubo, habrá siempre un número de personas en quienes de vez en cuando se despierta la inspiración. A este grupo pertenecen los que escogen su trabajo y lo cumplen con amor e imaginación. De cada problema resuelto surge un enjambre de nuevas preguntas. La inspiración, cualquier cosa que sea, nace de un perpetuo no lo sé».

Con esa humildad ante lo vasto del conocimiento y el afán de curiosidad por encontrar el revés de las pequeñas cosas, de las situaciones más extrañas por cotidianas, fue como Wisława Szymborska se fue haciendo de una voz propia donde sus poemas no quisieron ser nunca una columna a la que pocos tuvieran acceso, sino un lugar de diálogo, donde el lenguaje sencillo y las nítidas imágenes creadas por su pluma, conformaron un bastión de comunión con cada uno de sus lectores.

Menciono lenguaje sencillo, lo cual no significa fácil, pues la obra de Szymborska, si por algo se define, es por ser compleja en cuanto a las provocadoras reflexiones que plantea y resuenan en nuestras cabezas al terminar de leer cada uno de sus poemas. Y esto es más fácil de entender cuando otro elemento que caracteriza su obra es la gran carga de ironía, esa fina burla provocadora de una disimulada sonrisa en nuestros rostros, con lo cual deja claro que lo que a ella siempre le interesó fue ese sentido lúdico existente en nosotros׃ la lectura como una forma de diversión y libertad.

«El Homo ludens con un libro es libre. Al menos tan libre como él mismo sea capaz de serlo. Él fija las reglas del juego, subordinado únicamente a su propia curiosidad. Puede permitirse no sólo leer libros inteligentes de los que aprenderá cosas, sino también libros estúpidos de los que algo sacará. Es libre de no leer un libro hasta la última página, y de empezar otro por el final e ir retrocediendo. Puede echarse a reír en un punto no destinado a ello o, de repente, detenerse ante unas palabras que recordará toda su vida», escribe la poeta en estas Prosas reunidas, recolectadas en decenas de revistas, periódicos y diarios.

Este poder de la lectura se delineaba ya en marzo de 1945, cuando la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin, y una joven de 22 años publicaba su primer poema titulado «Busco la palabra» en el suplemento literario Dziennik Polski (Diario de Cracovia). Me gusta pensar en este primer acercamiento de Szymborska a la poesía como una declaración de vida ante el horror prevaleciente de la guerra; como una postura que nunca habría de agotarse el resto de su vida׃ «Tomo las palabras corrientes, robo de/ los diccionarios,/ mido, peso e investigo./ Ninguna responde».

Y así hizo ella. Todas las palabras las calibró de manera exacta para significar su sentir y trasmitirlo a sus miles de lectores en Polonia, pues si bien la poesía nunca ha sido un género literario capaz de despertar el entusiasmo de las masas, la gracia de sus versos lograron colocarse en ese bastión de esperanza que significan los jóvenes, entre quienes es actualmente muy popular, más que sus compatriotas: Sienkiewicz, Reymont y Milosz, también ganadores del Premio Nobel. No por nada a Szymborska se le ha llamado la Mozart de la poesía, y su poema «Amor a primera vista» es ya un símbolo de las intransigencias de la vida a las que solemos llamar destino.

Literatura y sociología fueron las carreras profesionales escogidas por Szymborska para estudiar en la Universidad Jagellónica de Cracovia, a donde llegó con sus padres, pocedente de su natal Kórnik, a la edad de 8 años. La Roma de Polonia, como también se le conoce, la recibió para nunca más verla irse. De hecho, no le gustaba viajar y siempre declinaba las invitaciones a visitar otros países como sólo ella podía hacerlo, pues solía responder׃ «cuando sea más joven».

Ahí desarrolló su vida y como todos, fue hija de la historia y no pudo escapar de los acontecimientos de su tiempo׃ las sucesivas particiones de Polonia, la llegada de Hitler al poder, así como el ascenso de Stalin, la ocupación del país y la presencia de campos de concentración, similares a los de Auschwitz, pudieron terminar con ella y su vocación. De esta manera, Wisława inicia su trayectoria literaria dentro del régimen socialista polaco, del cual posteriormente fue opositora.

Wisława dedicó su vida no sólo a la poesía, sino también a la redacción de reseñas literarias en Życie Literackie (La vida literaria), un conocido semanario polaco de literatura y cultura,  en la columna Lektury nadobo­wiązkowe (“Lecturas no obligatorias”), donde permaneció de 1953 a 1981. Más tarde colaboró en otras revistas como Pismo y Odra. A partir de 1993, estas breves piezas en prosa se publicaron en Gazeta Wyborcza, un importante periódico polaco que nació en 1989.

Si cuando ella ganó el Nobel de Literatura fue una completa sorpresa para los lectores, quienes desde entonces conocieron a una de las más grandes poetas del siglo XX, años más tarde se produjo otro descubrimiento igual de extraordinario con la edición de sus textos en prosa. En el ámbito hispánico ya no sería nunca una desconocida gracias a libros como Prosas reunidas, editado por Malpaso con traducción de Manuel Bellmunt Serrano, el cual reúne textos originalmente aparecidos en tres volúmenes׃ Lecturas no obligatorias, Otras lecturas no obligatorias y Más lecturas no obligatorias.

Es interesante lo que el lector de este libro encontrará, pues a pesar de ser conocidas como reseñas literarias, lo que en realidad Wisława Szymborska escribió toda su vida fue todo, menos eso׃ en muchas ocasiones ni siquiera habla del libro que reseña sino de temas que se desdoblan a partir de éste, como cuando habla de las miles de maneras en que los amigos solemos proceder para dar consejos entre nosotros. Todo esto a partir de una obra que compila consejos de psicólogos que visitan a domicilio a sus pacientes.

«La causa directa que empujó al autor a escribir este libro fue una visita a la biblioteca pública… Allí descubrió que bajo el lema Aflicciones sólo había 22 libros, mientras que podían encontrarse hasta 89 volúmenes en la sección dedicada a las lombrices. Por desgracia, buscó en la estantería equivocada. Si hubiese echado un vistazo a la sección de literatura habría podido comprobar que se han escrito miles de libros sobre el tema». Y entonces habla del Gilgamesh, Antígona, El libro de job y hasta Hamlet.

¿Qué características debían cumplir libros reseñados por Szymborska? Ella misma lo dijo׃ «los no valorados, los no discutidos y los no recomendados», y a ellos se dedicó con fruición por años, y ahora estos textos saltan a la luz en más de 500 páginas de Prosas reunidas, donde lo mismo habla de literatura, cine, antropología, como de ciencias exactas, filosofía, biología, ornitología, sueños y animales nocturnos.

Manuel Bellmont, editor de Malpaso Ediciones, responde desde España algunas inquietudes sobre esta autora que el día de hoy estaría cumpliendo 95 años de vida.

Foto: LeCool Madrid/David Leo García.

-¿Cómo se dio la idea de editar los textos en prosa de Szymborska? Si de por sí su poesía era desconocida, la prosa seguramente lo era más…

-Así es. Sólo habían aparecido algunas obras parciales de la obra de Szymborska. Sus prosas definen muy bien a la persona de Szymborska porque son libros con mucho humor. Hace crítica en donde nadie quiere hacer crítica, y también aprovecha la crítica para hacer una reflexión siempre brillante. Son poco pretenciosos, son sofisticados, pero sutiles. Las prosas de Szymborska definían su persona; en mi caso, llegué a pensar que igual que su poesía o incluso más.

-¿Qué nos habíamos estado perdiendo de ella hasta que la conocemos como ganadora del Nobel?

-Se pierde a una poeta maravillosa, a una literata de la altura de Czesław Miłosz y otros polacos importantísimos. Se estaba perdiendo una visión del mundo brillante y humilde al mismo tiempo.

-Aunque en su país siempre fue muy valorada.

-Sí, era conocida e importante. No había ganado un Nobel por entonces y eso te cambia la perspectiva en tu propio país, pero sí era una persona reconocida, estaba en el canon literario. Pero a veces hasta que te reconocen fuera de tu país no te das cuenta de lo que pasa. Los polacos no pensaban que fuera a ganar un Nobel, aunque sí era una persona conocida del medio. No la valoraron como correspondía hasta que el mundo dijo que era una de las más singulares del orbe literario.

-A mí lo que más me interesa de Szymborska es su interés por hacer de lo insignificante algo significativo. ¿Qué me puedes decir de esto?

-Hay una suerte de afán por lo cotidiano. Parte de lo pequeño para hacer algo universal, igual que sus poemas. Muchas veces las prosas son las críticas que no quería hacer nadie en el medio literario, cosas pintorescas, por ejemplo. Ella agarra un libro y realmente no hace una crítica, un libro del que nadie quería hacer una crítica, y entonces hace una reflexión verdaderamente brillante e interesante, hace una cosa fuera de lo esperado. Tiene mucho en común entre la prosa y la poesía. Aunque quizá la prosa es más fácil para el lector.

-Siempre hay en ella un afán transformador, ¿no? Como llevar la reseña a otro punto incierto…

-Realmente el género de la reseña y la crítica no es un género muy valorado. Ella lo que hace es que transfigura el género, porque lo que hace realmente es esto׃ el libro original del que tiene que dar una opinión, no es más que una excusa para preguntarse cosas sobre el mundo y demostrar una curiosidad infinita. La reseña no es importante sino la reflexión que en ella provoca y las preguntas que a veces tienen humor y siempre son inteligentes y brillantes.

-Y muchos de éstos ni siquiera son de literatura. Justamente, hay una parte del libro donde pide a los lectores que la disculpen si no habla de los temas que supuestamente tendría que hablar una poeta… ¿Qué crees que dice esto de ella?

-Lo dice todo. Hay personas que siempre miran en el centro y donde siempre pasan las cosas. Y hay gente que es especialista en mirar los márgenes, y ella es claramente una especialista en buscar las cosas que están al margen. Para ella, el libro no es tan importante sino como otra mirada; con la excusa del libro, siempre va a los márgenes. Siempre escoge ese libro insignificante del que nadie hablaría por insignificante, por práctico, pero ella lo escoge y se hace preguntas alrededor. El hecho de escoger libros que no son importantes, simboliza la esencia de la persona de Szymborska, que es mirar y poner el foco en lo marginal.

-¿Y tú como lector y editor de este libro de ella qué es lo que más te ha llamado la atención?

-Las reseñas que más me gustan son las menos literarias. Cuando ella escoge hablar de un libro práctico, ahí es donde ves más allá, porque se hace más preguntas que respuestas. Hay muchos libros, pero pocos misceláneos que muestran la curiosidad sobre el mundo. Y esos libros que no tienen reseñas creo que son los más importantes.

-En 1989 cambia el régimen político en Polonia, ¿de qué manera se ve reflejado esto en sus textos?

-Se refleja un poco. Cada reseña da el toque de su época en Polonia y se nota el paso del tiempo. Denotan el tiempo en el que vive. Vemos el punto estético de la época y cómo son los libros de aquella época, los libros que reseña en aquella época son a los que se accede en el bloque soviético.

-Es de notar que la propia Szymborska explica a sus lectores que ella no puede hacer reseñas ni explicar cosas que ni siquiera ella puede explicar. Incluso se llama a sí misma una lectora amateur…

-Es una opinión que denota la humildad, aunque claramente no es verdad. Ella es una lectora avezada. No es falsa modestia sino que se ve a sí misma en otra proporción. Es como esos espejos que deforman lo que reflejan y hay personas que se ven más grandes de lo que son, ella se ve más pequeña de lo que es. Eso habla muy bien de ella.

-Ha tomado un poco de tiempo que se conozca la obra de Szymborska en México. Aunque si bien no tiene muchos lectores, sí goza de prestigio literario. ¿Cómo ha sido en España?

-En España nos ha ido bien. Ahora bien, una poeta no suele ser un fenómeno de masas y ella nunca lo fue, ni cuando ganó el Premio Nobel. Tiene bastantes seguidores, y sobre todo buenos. Yo le diría a los mexicanos: qué suerte tienen que ahora pueden descubrirla por prima vez. Qué bueno cuando ves a alguien que está a punto de dar un paso que le da tanta felicidad.

Alfonso Navarrete – Jefe de información de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA.

 

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La experiencia de leer

Sobre la autora

Wislawa Szymborska (Prowent, Polonia, 1923-Cracovia, Polonia, 2012): considerada una de las cumbres de la lírica europea. Además de poesía, escribió ensayos y trabajó como traductora. Su trayectoria literaria permaneció casi secreta para occidente hasta que en 1996 la Academia Sueca le concedió el Premio Nobel de Literatura. Este galardón detonó el interés internacional por su obra y nos llevó a descubrir una voz repleta de humanidad, humor, sentido común y profundidad.

Sobre la edición

Este volumen reúne todos esos textos que vuelven a poner de manifiesto que detrás del premio Nobel no sólo había una excelsa poeta, sino una escritora completa, llena de aristas y resquicios que transitó por los temas más diversos, pero siempre con clarividencia y talento. Literatura, cine, antropología o historia son algunos de los campos que Szymborska siembra de erudición. Sus ensayos producen sorpresa, curiosidad y también alguna sonrisa, y con seguridad nos harán un poco más sabios.

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