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Se está haciendo tarde (final en laguna)

Edición conmemorativa

José Agustín

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Textos: Hernán Lara Zavala, Mauricio Bares, Andrés y José Agustín Ramírez, Fernanda Melchor, Iván Farías y Yolanda de la Torre

Editorial: Nitro/Press / Secretaría de Cultura-DGP

Año: 2017

Páginas: 304

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Portada de la primera edición de ‘Se está haciendo tarde’. Foto: Especial.

José Agustín es originario de Acapulco, por mucho que sus novelas fundacionales de La Onda, La tumba (1964) y De perfil (1966) nos den una imagen del escritor como un chilango irredento de la Narvarte y colonias aledañas. Se está haciendo tarde (final en laguna) (1973) redime el origen costeño de su autor y es también, la culminación de la técnicas que ya había ensayado desde sus primeros libros y que aplicó sin reparos al lenguaje oral mexicano.

Así pues, este relato acapulqueño se ubica en el trayecto literario de José Agustín como la tercera estación de su novelística, perfeccionada tras los cuentos de Inventando que sueño (1968), y sus ensayos sobre La nueva música clásica (1969). De ese reservorio de lecturas y proyectos venía el escritor para desembocar en un Acapulco en transición, todavía el lugar paradisiaco que lo consagró en los años 50 como destino para el turismo internacional, pero ya con signos de la larga decadencia de bandas criminales, narcotráfico, abuso policiaco y urbanización despiadada en la que hoy se encuentra.

El desencadenante de la novela es Rafael, lector del tarot y citadino sin mayor chiste, que un día decide ir en busca de su Virgilio, un hippie vendedor de mariguana en Acapulco que le ha prometido encontrar en la bahía de Caleta y Caletilla uno de los círculos concéntricos del paraíso: sol, mar, vistas espectaculares, drogas y lo más importante, mujeres promiscuas. Virgilio, quien no puede pronunciar una oración sin albures o doble sentido, le ha pintado al pobre Rafael las mejores expectativas de un viaje y la promesa de no dejarlo solo en el camino soleado y arenoso hacia el Empíreo.

No obstante, como suele suceder con las promesas hechas por hippies, todo resulta, cuando menos, decepcionante. En efecto, hay mujeres que quisieran aparearse a las primeras de cambio con los turistas, pero éstas son la cougar Francine –insoportable y majadera bilingüe- y la gordinfecta Gladys, dos anglosajonas varadas como cetáceos en los bares costeros de Acapulco. Incluso la sonrisa de Rafael, inocente y estúpida, se someterá a los caprichos de estas ninfómanas ancianas irrespetuosas del tarot, el misticismo de las drogas y la secrecía del sexo. Todavía temprano en la novela aparecerá para completar el cuadro el personaje más enigmático del relato, el dócil Paulhan, silencioso ángel homosexual que se contrapone a Rafael por conocer el I Ching y al grupo en general con su tranquilidad.

A partir de que conocen a estos veteranos de las drogas y la contracultura gringa-que parecen representar la prematura vejez de las revoluciones sociales sesenteras-, Rafael se sumergirá en un malviaje ejemplar de más de 300 páginas cuya estructura remite directamente al Ulises de James Joyce: todo sucede en un día, los monólogos y corrientes del pensamiento lo abarcan todo y los personajes recorren en cada capítulo, flashback y episodio, un periplo mitológico entre el paraíso y el infierno. Todo ello empapado por fluidos corporales, psilocibinas, cocteles, y un sonsonete de The Beatles (Your inside is out when your outside is in / Your outside is in when your inside is out) que de manera irónica parece sugerir que en estos años cualquier tontería o retruécano podía convertirse en un mantra espiritual.

Se está haciendo tarde (final en laguna) tiene uno de los narradores más enloquecidos que se recuerde en la literatura mexicana: es uno que controla y desquicia no sólo los monólogos interminables de sus personajes, sino que juega con la tipografía (el mejor ejemplo son los renglones negros que representan los desmayos y oscurecimientos por drogas), los juegos de palabras a cinco bandas –que cruzan del español al inglés, el francés o hasta el portugués-, y la capacidad de extender hasta la náusea un día donde confluyen los espíritus de las cartas, los demonios psicodélicos, las primeras sombras del narcotráfico y la resaca general de los movimientos contraculturales de los años 60.

Esta es una  novela que sugiere también su soundtrack, pues está lleno de referencias a la nueva música clásica, el rock que aquí aparece casi de manera intermitente como en las películas de Scorsese, no sólo como un ruido de fondo sino un dilatador del tiempo y de la atmósfera, a veces hasta el punto de saturar el relato de su propio aceite: el de una ciudad y una juventud a punto de entrar en una larga noche. De ahí su título, que será pronunciado ni más ni menos, que por un lanchero que lleva a los protagonistas a la Laguna Coyuca.

A 45 años de distancia de ser publicada por primera vez, llega esta edición de lujo de Se está haciendo tarde con unas special features para los fans que incluyen lecturas de algunos de los sucesores en espíritu de José Agustín: Hernán Lara Zavala, Mauricio Bares, Andrés y José Agustín Ramírez, Fernanda Melchor, Iván Farías y Yolanda de la Torre. O sea, varias generaciones de lectores que coinciden en llamar a este descenso hacia los infiernos, la mayor obra de José Agustín.

Olmo Balam – Editor de Correo del Libro

 

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La experiencia de leer

Sobre el autor

José Agustín (19 de agosto de 1944, Acapulco) es novelista, cuentista y en los años 60 fue el principal representante de la literatura de la onda. Su primera novela, La tumba (1964) provocó escándalo y admiración en el público mexicano, tanto por el contenido de la novela como por la juventud de su creador, un joven que apenas llegaba a los 20 años. De ahí en adelante se encumbraría con otras obras como De perfil (1966), Abolición de la propiedad (1966), Inventando que sueño (1968), El rey se acerca a su templo (1977), Ciudades desiertas (1982), La panza del Tepozteco (1992), Vida con mi viuda (2004) y cuentos como Inventando que sueño (1968), La mirada en el centro (1977), Furor matutino (1984), No hay censura (1988) y No pases esta puerta (1992). Entre sus ensayos más conocidos están los tres tomos de la Tragicomedia mexicana (1990-1998), La nueva música clásica (1969) y uno de sus últimos libros: Vuelo sobre las profundidades.

Sobre la edición

Nitro/Press no se conformó con hacer una edición más de Se está haciendo tarde, al texto original le ha añadido un margen inferior en el que luce un horizonte de palmeras al mar que acompaña la lectura de esta novela acapulqueña. También tiene iconografía de las distintas ediciones del libro y fotografías que acompañan los ensayos escritos por Hernán Lara Zavala, Mauricio Bares, Andrés y José Agustín Ramírez, Fernanda Melchor, Iván Farías y Yolanda de la Torre.

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