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Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie

Juan Eslava Galán

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Editorial: Crítica

Año: 2016

Páginas: 400

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“Duelo a Garrotazos” o “La riña” de Francisco de Goya, símbolo por excelencia del cainismo español.

Arturo Pérez Reverte le preguntó a Juan Eslava Galán qué estaba escribiendo: “una historia de la guerra civil española que no le va a gustar a nadie”, respondió. ¿A qué se refiere con que no le va a gustar a nadie? Sobre todo a los lectores españoles, quienes, a pesar de los ochenta años que median entre nuestra época y la sublevación militar de julio de 1916, no pueden concretar la reconciliación total.

Aún hoy, en la prensa y el parlamento españoles, se invocan los nombres de Francisco Franco y Manuel Azaña, a la franja morada de la República, al yugo y las flechas de los falangistas. El lema de La Pasionaria, el famosísimo “¡No pasarán!”, sigue vivo en la izquierda –y no sólo en la peninsular, también en la latinoamericana-, a pesar de que las tropas sublevadas pudieron marchar al final al grito de “¡Ya hemos pasao!”, como cantaba Celia Gámez.

Eslava Galán está consciente de que muchas de las heridas y rencores de los tres años de guerra entre republicanos y nacionales siguen vivos. No en vano, cómputos más, cómputos menos, el saldo mortuorio del conflicto puede tasarse alrededor del medio millón de víctimas, la mayoría de ellas civiles, como sería el tenor de las guerras a partir de entonces.

Por eso, es normal que a muchos no les vaya a gustar este libro que trata sobre la Guerra Civil como si fuera un relato más, uno en el que Eslava modula entre la visión micro y macroscópica con maestría, de modo que podemos ver los movimientos de los ejércitos, las estratagemas de un genio como el general Vicente Rojo Lluch, los procesos internacionales que favorecieron la victoria nacionalista, la contribución militar y económica de potencias como Alemania o la Unión Soviética que se tradujo en el estreno de maquinaria de punta como submarinos, aviones, tanques y bombarderos que hacían sus ensayos rumbo a la segunda guerra mundial.

Del mismo modo, Eslava cuenta la microhistoria de los individuos en el drama de guerra, de la población en el hervidero asesino y fratricida, soldados que eran recompensados con sexo en el frente republicano, curas rencorosos, turistas británicos que iban a fotografiarse junto a los mercenarios marroquíes, canciones y poemas (como los de Rafael Alberti) inspirados en las batallas o amuletos como el “detente bala”, una imagen del sagrado corazón para proteger el corazón de los soldados en el frente.

Para un lector mexicano, o simplemente para un extranjero, la vinculación emocional con este conflicto no es similar a la de un español, por mucho que se sienta partidario de alguna de las facciones. Por eso es patente otra de las razones por las que Eslava se adelanta a los que no les va a gustar su libro: el buen humor y la cabeza fría de su relato sobre el absurdo de una guerra que, para muchos, tiene su mejor representación pictórica en la Riña a garrotazos de Goya. Anécdotas que se cuentan con rigurosidad pero sin tomar partido: como el odio de Queipo de Llano –general nacional que llamaba a la violación de mujeres durante la conquista de Sevilla– hacia  Franco a quien llamaba “Paca la culona”; la historia del labriego que sin deberla ni temerla fue reclutado y hecho prisionero por ambos bandos múltiples veces durante la guerra; o un episodio conmovedor como el enfrentamiento entre Miguel de Unamuno, símbolo quijotesco de la mejor España, y José Millán-Astray, el autor del infame grito legionario de “¡muera la inteligencia”.

Ochenta años no son nada y el asesinato de Federico García Lorca, la ejecución de miembros del clero por milicias comunistas, la (controversial) fotografía de Capa del miliciano abatido, el bombardeo de Guernica, las batallas por el corazón de Madrid o la desesperada ofensiva a orillas del Ebro conforman un imaginario no tan local como parecería y que sigue pulsando como si fuera pasado reciente.

Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie quizá no le guste a alguno de los partidarios españoles, pero es la mejor puerta de entrada para el lector lego a la guerra en la que se jugaba no sólo el destino de la República frente a la vieja España, sino también el del siglo XX: democracia, totalitarismo y comunismo; tres actores que combatieron por tierra, aire y mar para desangrarse entre sí. Tres actores que siguen ahí, además.

Olmo Balam

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La experiencia de leer

Sobre el autor

Juan Eslava Galán nació en Arjona (Jaén, Andalucía) en 1948; se licenció en Filología Inglesa por la Universidad de Granada y se doctoró en Letras con una tesis sobre historia medieval. Amplió estudios en el Reino Unido, donde residió en Bristol y Lichfield, y fue alumno y profesor asistente de la Universidad de Ashton (Birmingham). A su regreso a España ganó las oposiciones a Cátedra de Inglés de Educación Secundaria y fue profesor de bachillerato durante treinta años, una labor que simultaneó con la escritura de novelas y ensayos de tema histórico. Ha ganado los premios Planeta (1987), Ateneo de Sevilla (1991), Fernando Lara (1998) y Premio de la Crítica Andaluza (1998). Sus obras se han traducido a varios idiomas europeos.

Sobre la edición

Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie es un libro que pertenece a la sección de historia de Editorial Crítica aunque bien podría formar parte de su acervo de literatura bélica. Aunque no se trata de una historia exclusivamente militar o iconográfica, el libro está lleno de imágenes, reproducciones de la propaganda de ambos bandos, fotografías, diagramas bélicos, planos y representaciones de los aparatos de guerra, como aviones y tanques.

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