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Xtámbaa / Piel de tierra

Edición bilingüe: mè'hpàà-español

Hubert Malina

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Ilustraciones: Alec Dempster

Fotografía: Manuel Ndiva’i

Editorial: Pluralia-Colección Voces Nuevas de Raíz Antigua. Poesía contemporánea en lenguas de México/ Secretaría de Cultura-DGP

Año: 2016

Páginas: 104

Contiene un CD con la voz en off del poeta

 

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Hubert Malina. Foto: Pluralia Ediciones.

El martes 24 de enero de 2017 se presentó Xtámbaa / Piel de tierra, libro de Hubert Malina y primer poemario publicado en Mè’hpàà (lengua originaria del estado de Guerrero y hablada en otras zonas del centro de México) y castellano. La presentación tuvo lugar en la Sala Manuel M. Ponce del  Palacio de Bellas Artes y en ella participaron la escritora Francesca Gargallo, las poetas Natalia Toledo e Irma Pineda, el artista visual Alec Dempster (responsable de las ilustraciones y el diseño del libro) y el autor, Hubert Malina. Con autorización de Pluralia Ediciones, reproducimos un extracto de la participación de Francesca Gargallo en su turno de presentar el libro más reciente de la colección Voces Nuevas de Raíz Antigua.

Xtámbaa. Piel de tierra ha implicado un recorrido, un esfuerzo y caminos de conocimientos. Mientras lo escribía, el joven se hizo sujeto de su historia, la nombró, dando voz a los aconteceres de su tierra y de sus emociones personales y colectivas. Ahora, este libro cuidado por la editorial Pluralia e inserto en una colección de poesía pensada, evocada y escrita en algunas de las lenguas de la abya yala viva, está por ser bautizado por dos importantes madrinas: Irma Pineda y Natalia Toledo, quienes comparten con Hubert Malina el don de la palabra que emociona, de quien ha recogido la sabiduría de su pueblo y sabe que todo tiene palabra, lo vivo y lo muerto, yendo de la memoria a la acción. Luego vendrán los días en que las dos versiones de los poemas, la mè’hpàà y la castellana, rodarán solas para ser sentidas o comprendidas por alguien que las aquí presentes ni siquiera podemos imaginar aún.

Los elementos editoriales de este libro lo convierten también en un objeto de arte, de cuidado, que no deberían pasar inadvertidos. El disco que me trajo la voz de Hubert y el sonido de sus versos en Mè’hpàà -que desgraciadamente solo puedo gozar como sonido sin ser capaz de entender- me reveló la fuerza de la traducción y del fluir de saberes, gracias al impactante dibujo del grabador canadiense asentado en México, Alec Dempster. Una lucha-continuidad cósmica se divisa en el firmamento, dos tlacuaches gigantes de estrellas se muerden la cola por encima de las montañas de Guerrero, tierra yope. Tierra que tuve el placer de recorrer con las y los compañeros de la Unisur, con mi siempre estimulante colega (entonces alumna) Luvina Camargo y con el mismo Hubert Malina y su colectivo de jóvenes filósofos, en ocasión del décimo séptimo aniversario de la Policía Comunitaria.

Los dibujos de Alec Dempster remiten a imágenes de un imaginario en constante reafirmación, cargados de símbolos vivos que él tuvo que investigar para transformarlos en afirmaciones voluntariosas, intervenciones del colibrí sobre el mundo, borracheras del hermano tlacuache, tejidos de la memoria. Igualmente las fotografías que retratan a Hubert en sus montañas, sonriendo, desafiando el tiempo con la mirada, son gestos de creación incorporados al libro, y Manuel Ndiva’i las plasmó desde el conocimiento y la precisión del ojo atento.

Conocí a Hubert cuando la UACM estaba en huelga y él vino a una clase que con mi admirada colega María del Rayo Ramírez Fierro dimos en una barricada. Me dijo de entrada que era poeta y que había estudiado filosofía. Desde entonces, cada vez que tenemos el tiempo de una charla, rescatamos las emociones, los significados y las memorias sin renunciar a la comprensión de cómo construimos los símbolos y los caminos del saber. Agradezco entonces las metáforas y los conceptos precisos que sus versos contienen, las imágenes que expresan ideas, la claridad de los llamados y sus motivaciones.

Con Hubert nos acomuna, además, la pasión por la tierra, que él nos presenta como la gran piel que recubre y protege lo que importa. Hubert no lo sabe, pero el día que me invitó a presentar Xtámbaa / Piel de tierra yo acababa de entregar a mi amigo poeta y editor Andrés Cisneros una novela titulada La costra de la tierra. La tierra, pues, es para ambos lo que vale la pena amar con todas nuestras fuerzas: nos sostiene y nos duele, nos urge a la acción. En los versos de Xtámbaa es sobre la tierra donde se dan los aconteceres humanos y animales, donde amanece y emigra el gallo con su chicharra enterrada en la garganta, donde la sangre despierta el fuego de la defensa de lo común, el venado avanza, la noche sueña que nos levantaremos un día.

En gusanos de acero bajan / los que vienen a mandar nuestra memoria, / extienden su telaraña en la madre, / no respetan la palabra nuestra”; un verso nos describe el camino de la represión que avanza sobre el territorio Hubert, a la vez que nos revela cómo evitar su veneno: “Escóndete en la cueva, / espera que baje la neblina / y termine la caza, / los que  huelen la carne / se llevan nuestros sueños / en autobuses que no tienen vuelta…”. La historia de Guerrero no puede ser obviada, es la fuerza del propio saber. Los muertos y los desaparecidos están en el pecho, tienen nombre, fueron primos, padres, hermanos y hermanas. A Mauricio Ortega Valerio, desaparecido el  26 de septiembre en Iguala, Hubert le escribe: “Voló sobre el  pueblo el águila de la noche, / buscó tu carne para anidar su dolor/ y auguró que tus hijos se convirtieran en kaagu”. En efecto, los hijos y las hijas de quien merece memoria siempre se hacen adivinos, sabios o dirigentes. Lo saben los de la mano oculta, los de la tierra roja que son hermanas y hermanos del tlacuache, y quieren ser personas que hacen reír para unir a su pueblo, los hombres y las mujeres de la palabra que cuenta.

Como el trueno del rayo que viste la Montaña, el poeta se estira con los árboles. Sus versos apuntan a la esperanza, por ello hilvana el ánima de su lengua, se enamora con el cielo en la palma de la mano, mira las hormigas cargar las semillas y como la flor reparte justamente el mundo.

Ya hablé demasiado, prefiero dejar tiempo a todas y todos para escuchar la voz poética de Hubert Malina, su lengua Mè’hpàà sutil de fuertes memoria y reclamos. Realmente agradezco hoy estar en la primera fiesta del primer libro de alguien que ya siento como un poeta que piensa, un pensador que canta, un hermano en el camino. Enhorabuena, querido Hubert.

Francesca Gargallo Celentani - Escritora, docente y activista feminista.

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La experiencia de leer

Sobre el autor

Hubert Malina (México, 1986) es uno de los seudónimos de Hubert Martínez Calleja, quien también firma como Hubert Matiúwàa. Pertenece a la cultura Mè’hpàà , compuesta por pueblos asentados en la región de la Montaña de Guerrero. Estudió la licenciatura en filosofía y letras en la Universidad de Guerrero, creación literaria en la UACM y maestría en estudios latinoamericanos (UNAM). En 2008 obtuvo el segundo lugar en el Concurso Literario y de Investigación “Juan de la Cabada”, en la categoría de poesía, en Chilpancingo, Guerrero y tercer lugar en 2009. Realizó una estancia de investigación en Nicaragua sobre el parentesco de las culturas mèꞌphàà y sutiaba (2015). En 2015 obtuvo el Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Guerrero. En 2016 recibió el Primer Premio en Lenguas Originarias Centzontle, y participó en el VII Festival de Poesía Las Lenguas de América Carlos Montemayor. En 2016 se publica su primer libro, Xtámbaa / Piel de tierra, coeditado por la Secretaría de Cultura y Pluralia Ediciones. Es becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

Sobre la edición

Pluralia Ediciones se ha dedicado en los últimos 15 años a la publicación y difusión de textos en lenguas originarias y en español, a la vez que dirige su esfuerzo y atención a un público amplio, que habla y escribe en lenguas distintas, que usa el español como lengua franca. Combatir la discriminación y el desconocimiento referente a los pueblos originarios en la actualidad es un ideal que la editorial lleva a cabo a través de la literatura. Sus publicaciones surgen del afán por transmitir, disfrutar y compartir la riqueza lingüística, filosófica y cultural de México. En específico, la colección Voces Nuevas de Raíz Antigua se dedica a visibilizar a escritores y poetas contemporáneos en lenguas originarias que demuestran la vitalidad de sus lenguas y sus cosmovisiones, así como su actualidad literaria.

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