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Diana Gutiérrez de la Torre

Foto: Especial

Lugar de nacimiento: Guadalajara, Jalisco.

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Ocupación: Escritora, editora y promotora de libros en sistema braille.

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Conocida por: ser la directora editorial en Invipress, promotora de la enseñanza en braille y generar herramientas para hacer accesible la literatura a las personas ciegas o con debilidad visual.

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Sitio oficial de INVIPRESS

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A continuación, presentamos una conversación con Diana Gutiérrez de la Torre (quien firma algunos de sus trabajos bajo el seudónimo de ‘Diana Guacamaya’), editora e impulsora activa de la lectura en braille, uno de los rincones menos explorados del universo lector.

¿Cuál es el motor que te impulsó a destinar gran parte de tu vida profesional al sistema braille?

Cuando era niña tuve, durante algún tiempo, un problema visual que me hizo vivir una experiencia de exclusión social escolar que me afectó y de manera directa me sensibilizó.

Con el pasar de los años la curiosidad fue guiando mis pasos, siempre me encaminé al desarrollo de proyectos del área editorial y trabajé en el Comité de la FIL  (Feria Internacional del Libro) de Guadalajara.

Siempre he considerado al libro como un objeto cultural, que a través de su materialidad y características puede transmitir y comunicar ideas. A partir de ahí comencé a explorar varios formatos de libros con otro tipo de características, como los pop-up, y fue así como en la FIL Guadalajara encontré en mi camino dos libros en braille de la Conaliteg–SEP, uno de matemáticas y otro en lengua maya.

Mi mundo se abrió por completo, miles de dudas empezaron a surgir y empecé a buscar y buscar, mi único objetivo era conocer cómo eran los libros para las personas que no ven. Para mi sorpresa, descubrí que eran muy pocas las editoriales que se dedicaban a hacer este tipo de textos.

Casi sin darme cuenta, hice todo lo posible para especializarme en la edición y producción en sistema braille. Monté un proyecto y me gané una beca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil para estudiar la maestría en la Universidad de Sao Paulo, donde conocí modelos de inclusión social, políticas públicas y sobre todo, una variedad incomparable de libros en braille. Vi que en un país tan parecido a México, gracias a la lectura, las personas con discapacidad visual estaban siendo incluidas y rompiendo las barreras de la discriminación. Y desde ese día me dije: “¡yo quiero eso para México!” Hasta hoy sigue siendo no sólo uno de mis sueños, sino también el motor que me mueve a seguir por este camino de puntitos braille.

Además de enseñar braille a las personas ciegas o con debilidad visual, también te interesa enseñarlo a las personas que no presentan esta condición, ¿es un interés de inclusión en sentido contrario? Es decir, ¿buscas la sensibilización para que todos conozcamos y nos apropiemos del braille?

Así es. Me parece que para que la rueda siga girando es necesario voltear a ver al ‘otro’, reconocernos como iguales y ver las características que nos diferencian como un elemento enriquecedor de la sociedad y que al final del día, son esas diferencias las que nos hacen únicos.

Si pensamos en el libro Puntos con tacto. El ABC del braille, podemos ver que todas las letras, sean en tinta o braille, son diferentes, todas y cada una de ellas tienen características particulares. No podríamos decir que unas letras son más bellas o útiles que otras, todas tienen un significado y valor fonético, sólo si trabajan juntas forman palabras y un significado único.

En la inclusión no existen distinciones ni separaciones, todos formamos parte. Las personas con discapacidad se han visto forzadas a adaptarse a un entorno que no respeta sus necesidades individuales, la labor de sensibilización es muy importante porque ayuda a la población en general a recordar que como sociedad somos nosotros quienes nos tenemos que adaptar y, de ser necesario, realizar los cambios necesarios para derribar las barreras físicas, actitudinales y comunicativas para que nuestros ambientes familiares, escolares, profesionales y culturales sean accesibles. Esto incluye la edición de libros en braille y otros formatos accesibles, o en el caso de Puntos con tacto. El ABC del braille, una herramienta para que las personas aprendan braille.

También has realizado un importante trabajo en el mundo editorial y generado publicaciones relacionadas con la accesibilidad. ¿cuál ha sido tu experiencia?

He tenido la fortuna de formar parte de la rutina editorial de varios libros y publicaciones en sistema braille y en formato electrónico daisy para ciegos. Este año he colaborado en la edición y producción de los libros de la Conaliteg (Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito) de la SEP, además de haber ganado dos convocatorias de coedición con la Secretaría de Cultura, con el libro infantil Puntos con tacto. El ABC del braille como autora, y con el libro juvenil Relatos de Edgar Allan Poe en braille, como editora en braille.

He intentado hacer el enlace con agencias literarias a fin de conseguir la cesión de derechos para editar libros de literatura latinoamericana en formato braille, de los cuales hay muy pocos títulos, consiguiendo ya hacer Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Considero esto un paso gigantesco, porque esta actitud positiva por parte de las editoriales y de las agencias literarias permite la reproducción de textos de manera legal y, por medio de un contrato, nos obliga a los editores en braille a respetar la integridad de la obra original.

Edito La peste, la primera revista en braille de publicación periódica en México. Su contenido cultural es muy atractivo y lo mejor de todo, que es gratuita.

Ha sido una experiencia muy gratificante, aunque también siento una gran responsabilidad al hacer mi trabajo; mi deseo es hacer llegar al lector con discapacidad visual, un libro o una publicación editada y producida con la mejor calidad posible.

Uno de los retos a los que me he enfrentado es el alto grado de analfabetismo braille en la población con ceguera, pues menos de 10% de este segmento sabe braille. Dando respuesta a este desafío, estoy trabajando con Invipress, Conaliteg y Materiales Educativos SEP en una propuesta de Manual para la enseñanza del sistema braille, para los niños que cursan la educación básica en todo el país.

¿Qué balance te merece la atención hacia los libros de literatura en braille por parte de las editoriales y espacios como ferias de libros o librerías? 

Durante los últimos cinco años el país ha estado ganando cada vez más espacios de inclusión. Hace cinco años fui testigo de la creación del Stand Braille de la FIL Guadalajara, espacio en el que convergen editoriales y profesionales del área de inclusión. Representantes de varias ferias de libro han demostrado interés genuino en replicar este espacio de inclusión en sus ferias, tal es el caso de la Canaiem (Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana) con una carpa de inclusión que viaja a diferentes ferias del país.

Si bien la labor de las editoriales es hacer libros en formatos accesibles, es importante que prestemos atención al desarrollo de las redes de distribución de los mismos, librerías como el Centro Cultural Elena Garro, en Coyoacán (CDMX) y la cadena de tiendas Sanborns cuentan ya con su sección de inclusión y de libros en braille.

Existen manuales para aprender braille, pero pocos son los libros amigables para mostrar este lenguaje, uno de ellos es tu nuevo Puntos con tacto. El ABC del braille. ¿Cuál es el objetivo de este libro y a quién lo diriges?

Exactamente así como mencionas, Puntos con tacto. El ABC del braille espera presentar, a chicos y grandes, el braille de una manera amigable y con un lenguaje sencillo.

Aunque no tiene mucho tiempo en el mercado, he tenido el contacto con un niño y una niña que están perdiendo la visión y sus padres han elegido este libro para irlos acercando gradualmente al braille.

Existen varios libros para sensibilizar sobre la ceguera, pero éste es el único que intenta sensibilizar específicamente sobre el braille y la importancia del acceso a la cultura escrita.

Foto: Invipress

Además de que es un libro didáctico, planteas una historia para cada letra de nuestro alfabeto, enfatizando en la muestra gráfica del signo en braille, ¿cómo surgen estas historias? ¿Cómo elegiste los temas a partir de cada letra?

Una de las premisas al proponer el libro fue que debería tener historias cortas, por si algún día fuese editado en braille, el texto perforado cupiera en sólo dos páginas. Utilicé en el texto de cada una de las letras palabras que comenzaran con dicha letra. Con algunas de las letras me fue muy sencillo, como “La H que no era muda” o la “W la extranjera”.

El libro tiene un ciclo natural, donde se inicia con la letra “A de Amanecer” y termina con la letra “Z de Zopilote”, haciendo un poco una analogía de la creación como inicio y la muerte como final. También me gusta pensar que represento la pérdida de la visión, en donde la letra ‘A’ en braille surge luminosa como un amanecer y la letra ‘Z’ nos muestra no el final, sino el inicio de una nueva forma de vivir.

En tus historias dejas guiños sobre la importancia de las diferencias y la aceptación (como la letra ‘W,’ en la Bruja de la bicicleta o el Feo feliz) ¿Los temas de tus historias también apuestan por la inclusión?

Sí, totalmente. En la selección de temas, para mí era muy importante hacer historias con las que se pudieran comenzar diálogos referentes a temas de inclusión, en todos sentidos y no sólo con la discapacidad, sino también en padecimientos como la depresión, en la letra ‘S’ de la Soledad del Sol, con el reconocimiento de las culturas y lenguas indígenas, como la “Q de Quechua”, la “X de Xocoatl”  o la “Y de Yucatán Maya”.

El libro está ilustrado por Enrique Torralba, ¿cómo fue el trabajo con el ilustrador para que tradujera a imágenes tus historias?

Maravilloso; Enrique Torralba es un poeta de la imagen. Cuando mi editora, Gina Constantine, me informó que Enrique había aceptado el proyecto, me emocioné muchísimo porque conocía su excelente trabajo y sabía que tenía una profunda sensibilidad. Durante las sesiones de trabajo escuchaba atento nuestras indicaciones y preocupaciones de lo que queríamos mostrar. En las entregas parciales, nos quedábamos boquiabiertas porque con cada una de sus ilustraciones potencializó cada una de las historias; no se fue por el camino fácil ni preestablecido, sino que les dio una voz propia a los personajes, actitud que le agradezco muchísimo porque de esta manera aboga por la inteligencia del lector y despierta su curiosidad para realizar sus propias búsquedas dentro de una misma historia.

Al inicio del libro encontramos una tabla con el alfabeto en tinta y en braille, que puede sentirse con las yemas de los dedos, ¿es una tabla de “pistas” que pones al alcance de todos para que revelemos el regalo que dejas al final del libro (un poema también en braille)?

Sí, son unas pequeñas pistas, para que al lector le sirva de consulta en su aprendizaje del sistema braille, que le servirá no sólo para descifrar el mensaje secreto al final del libro, sino también todos los mensajes braille que pueda encontrarse en su camino, sean placas en el metro, un empaque, una poesía urbana pegada en algún pasamanos o bien, despierte en él las ganas de ir a alguna biblioteca y consultar algún libro en braille e intente descifrarlo.

¿Borges ha sido un inspirador para acercarte a nuevos mundos?

Borges decía que uno de los últimos recuerdos visibles que tenía era el de la imagen de un tigre y de la danza de sus rayas amarillas con los barrotes de la jaula, ese famoso tigre que tanto divinizó en sus escritos y poemas.

Él ha sido un personaje muy inspirador, al cual le tengo todo mi respeto. Además de apreciar su literatura, escucharlo hablar sobre su ceguera me permitió comprender que esa condición no es ese mundo oscuro que todos en algún momento imaginamos, sino que es una forma de vida.

Decía que algo de lo más doloroso de haber perdido la visión era haber perdido el acceso a tantos libros y tantas lecturas. Un día, ya siendo ciego, llegó a ser el director de la Biblioteca Nacional de la República Argentina, su más grande sueño, que alguna vez plasmó en el cuento Biblioteca de Babel, donde había todos los libros posibles, y que sin embargo no podía leer los libros que en ella habitaban.

Entrevista por Nancy García – Coordinadora del Centro Cultural Elena Garro.