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Eduardo Lago

Lugar de nacimiento: Madrid, 15 de junio 1954

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Ocupación: Novelista, traductor y escritor

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Conocido por: Sus traducciones de literatura en lengua inglesa y sus novelas

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Contacto: Una breve semblanza de Eduardo Lago

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Eduardo Lago parece haber escuchado las críticas del mundo hispanoamericano a las traducciones made in Spain, proclives a la jerga madrileña o barcelonesa que resulta incomprensible por no decir molesta. Él, quien es autor de una Enciclopedia del español en los Estados Unidos (2008), sabe bien que la relación entre dos lenguas se desarrolla también en el nivel local, ahí donde se dan por supuestos giros lingüísticos que podrían funcionar bien en Madrid pero no en Buenos Aires.

Eduardo Lago primero se licenció en Filosofía Pura por la Universidad Autónoma de Madrid,  y después se volvió catedrático en Letras Hispánicas por la Sarah Lawrence College. Fue ahí donde se especializó en teoría de la traducción, centrado en la relación entre la literatura panhispánica e inglesa.

Toda una vida dedicada a las letras, como escritor, crítico y ese género especial del lector: el traductor. Ha firmado sus Cuentos dispersos (2000) y otro volumen de narraciones cortas, Ladrón de mapas (2008), un libro de ensayos, El íncubo de lo imposible (2001), y dos novelas como Llámame Brooklyn (2006) y Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee (2013).

Mención aparte, y de honor, se merece su papel como traductor. Lago ha vertido al español a Henry James, Sylvia Plath y a Jon Barth, Christopher Isherwood, Charles Brocken-Brown, E.L. Doctorow entre muchos otros. De ese largo currículo de versiones sobresale El plantador de tabaco de John Barth y algunos de los cuentos completos de E.L. Doctorow. Su relación con la literatura inglesa no acaba ahí, pues ha entrevistado a escritores como David Foster Wallace, John Updike y Norman Mailer.

Pero, sin duda, el vínculo más fuerte entre Lago y el inglés es James Joyce, escritor al que ha dedicado tiempo, lecturas, reflexiones. Ahora se dispone a traducir el Ulises de James Joyce en un español potable para los lectores del cosmos hispanohablante, libro del que ya había hecho un excelente análisis crítico en el que comparaba las versiones al español del Ulysses. Lago decía que para traducir el Finnegans Wake, considerado por todos el libro intraducible por excelencia, “haría falta un traductor que tuviera el talento de Joyce.” Eduardo Lago tiene en sus manos ser ese traductor.

Olmo Balam