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José Alberto Gutiérrez

Foto: Especial

Lugar de nacimiento: Colombia

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Ocupación: Librero y educador

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Conocido por: Inicia una librería pública a partir de la recolección de libros de un depósito de basura.

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Un perfil del librero

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Solemos pensar que cuando nos deshacemos de algo, la vida del objeto finaliza. Pero las palabras, lo mismo que las emociones, nunca mueren; tan sólo cambian su cauce. José Alberto Gutiérrez es un rescatista literario, quien transforma desechos en esperanza, al peinar cuidadosamente la basura que recolecta en búsqueda de esas historias que alguien decidió enterrar pero que se niegan a permanecer inertes.

Todos los amantes de las palabras coinciden en el poder que hay detrás de ellas, pero cada uno de ellos encuentra un significado diferente detrás de éstas. Si deseáramos encontrar un punto en común nos encontraríamos con que son puertas a otras realidades. Y a veces, basta con cruzar una puerta para dejar para siempre a la persona que éramos detrás, tal como le pasó al recolector de basura José Alberto Gutiérrez hace 20 años, el día que se encontró entre la basura el libro Ana Karenina. Gutiérrez sabía que era contrario a su contrato quedarse con el texto, pero un fuego interior lo motivó a llevarse el Tolstoi a su casa.

Tras el encuentro con el volumen de 700 páginas, José Alberto, apodado El Señor de los Libros, comenzó a madrugar con la esperanza de desenterrar un nuevo tesoro entre los escombros de las clases más altas. Su motor no era otro que la pasión por las historias heredadas de su mamá: “ella me leía todas las noches. Tuve una niñez muy humilde, no tenía grandes cosas. Pero a mi madrecita le agradezco todos los días porque este fue el regalo más grande que me hizo”. Así fue como gradualmente un hombre común y corriente acumuló 12 mil ejemplares y se convirtió en el dueño de una de las bibliotecas más grandes de Latinoamérica.

Ante la avalancha de literatura, su mujer, Luz Mery Gutiérrez, transformó el primer piso de su hogar en un hospital de libros y biblioteca y nombró a sus hijos bibliotecarios amateurs. El siguiente paso para la familia fue abrir las puertas de su casa a la comunidad y llamar a su biblioteca La Fuerza de las Palabras. Gutiérrez tomó esta decisión porque era consciente del poder formativo de los libros y lo difícil que era acceder a ellos para la gente que como él vive en zonas marginales de la ciudad. “Los libros me transformaron, pienso que los libros son un símbolo de esperanza para estos lugares. Son un símbolo de paz”, declaró al diario inglés BBC.

Los primeros cómplices de Gutiérrez fueron sus compañeros recolectores, pero pronto se corrió la voz y ciudadanos colombianos empezaron a apoyar con textos, estantes, computadoras, escritorios, sillas y materiales. Propulsado únicamente por la comunidad, El Señor de los Libros ha llevado historias a más de 235 poblaciones rurales en Colombia, muchas de ellas nominadas durante un tiempo como zonas de conflicto bajo la influencia de la guerrilla de las FARC.

Montado en una camioneta donada por Fiat, el librero divide su tiempo entre la profesión que nutre el cuerpo de su familia y la que alimenta el alma de Colombia. Comparte al diario El Español que su labor se compara con la de Ulises en la Odisea: “El día que yo logre liberar Ítaca, será el día que yo pueda tener Colombia llena de libros”. Dejándonos a nosotros los espectadores de sus actos con una responsabilidad moral y preguntarnos: ¿qué estás haciendo para ayudar a otros a encontrar su libro de cabecera?

Myhrra Duarte - Comunicóloga especializada en cultura.